Cultura

Habitar deshabitado III

El habitante ordinario, como el migrante,  es expulsado de su casa,  de su  barrio, de su espacio afectivo. El habitante anciano y solo no hallará donde morir  serenamente. El migrante joven con su familia no encuentra donde vivir con dignidad. El uno y el otro guardan la memoria cordial de lo que fuera su casa,  conservan el recuerdo de un convivir en vecindad que fuera en otro tiempo morada,  hogar habitable. 

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