Un lugar para el verano
Aterricé en España el 15 de marzo del 2001, a punto de cumplir los 8 años. El cambio tuvo las mismas dimensiones que el inmenso océano que habíamos atravesado en el avión. Me incorporaron al colegio en un curso que estaba a punto de terminar, por suerte para mí, porque necesitaba tiempo para adaptarme a la nueva ciudad, cultura y realidad.
Leer más