Cultura

Cuando hablan las campanas

El sábado 27 de junio, en nuestra Casa de Espiritualidad de Caleruega, tuvo lugar una magnífica charla sobre el toque manual de campanas. Semanas antes había asistido por primera vez a otra similar en Baños de Valdearados, un pueblo vecino, y quedé cautivado por el tema. Por ello quise que pudiera celebrarse también en nuestro pueblo, donde fue acogida con gran interés.

Es importante subrayar lo de toque manual, porque, aunque muchas iglesias de España y de otros países conservan sus campanas en funcionamiento, en numerosos casos estas se accionan mediante mecanismos automatizados. El verdadero arte consiste en que sean tocadas por un campanero que, como un músico con su instrumento, conoce todas sus posibilidades y les da vida con sensibilidad y maestría.

La charla fue impartida por Pablo de Diego Melero, un joven de Berlangas de Roa que, con pasión y profundo conocimiento, nos abrió las puertas a este fascinante patrimonio. Insistió en que recuperar y mantener el toque manual de campanas no es un ejercicio de nostalgia, sino un acto de fidelidad a una herencia cultural y espiritual que ha dado identidad a nuestros pueblos durante siglos.

En la charla descubre uno que las campanas han sido, durante siglos, un extraordinario medio de comunicación. No solo convocaban a la oración o marcaban el paso del tiempo; existía un auténtico lenguaje de toques que anunciaba fiestas, funerales, incendios, tormentas y otros acontecimientos importantes para la comunidad. Su sonido ha acompañado la vida de los pueblos desde el nacimiento hasta la muerte y, en la tradición cristiana, ha sido también una llamada a elevar el corazón a Dios. No es extraño que, en muchas culturas, las campanas hayan sido consideradas portadoras de una dimensión sagrada y purificadora. El toque manual de campanas es, por ello, un arte centenario que permite a las campanas hablar, cantar, reír y llorar; un arte digno de conservar. No en vano, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2022.

Pablo, junto con otros jóvenes y mayores de la provincia de Burgos, trabaja para conservar este arte y otras tradiciones que forman parte de nuestro legado cultural. Reunidos en la Asociación de Campaneros de Burgos, se esfuerzan por mantener viva la memoria de quienes les precedieron y transmitir a las nuevas generaciones un lenguaje que, desde lo alto de los campanarios, sigue convocando, uniendo y elevando el alma.

Pero la actividad no se limitó a la teoría. Tras la explicación, Pablo subió al campanario y nos regaló una demostración práctica, interpretando alrededor de una decena de toques tradicionales, cada uno con su ritmo, su intención y su significado. Desde la plaza, los vecinos escuchaban con atención aquel lenguaje sonoro que durante siglos dio vida a nuestros pueblos. Fue un verdadero concierto de campanas. Tuve, además, el privilegio de seguirlo desde el propio campanario, una experiencia inédita para mí. Sentir tan de cerca la vibración del bronce, contemplar la destreza del campanero y escuchar cómo las campanas parecían dialogar entre sí me hizo comprender que este patrimonio no solo se estudia o se contempla: sobre todo, se vive.

Fray Diego Rojas, OP