Me encontré con Dios jugando al Parchís
Ahí, en lo más sencillo, y cuando tenemos el valor de quitarnos “capas” de títulos, rangos, culturas, colores, y otros añadidos que de poco nos sirven, es en donde verdaderamente somos “sólo nosotros mismos”, sólo personas. Y es aquí y sólo aquí, en donde honesta y verdaderamente podemos encontrarnos con los demás y ver al otro como lo que es, un hermano
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