El rey negro
El otro día viendo belenes, había algunos en los que los tres reyes eran blancos, y pensé ya lo que nos faltaba. Si el día de Reyes es un día mágico, no es sólo por la ilusión de los niños, sino porque creo, que por un día se cae una de las grandes murallas que hemos creado los seres humanos, el racismo.
Me siento afortunada de conocer a mucha gente de diferentes partes, y pienso que es muy enriquecedor compartir y aprender de ellos. De hecho, creo que, si abrimos un poco la puerta de esta muralla y dejamos pasar la luz, es probable, que luego no queramos volver a cerrarla.
Estos días, nuestros chicos de Balimaya, originarios de diferentes países de África subsahariana ayudan al rey Baltasar. Y siempre que les preguntamos cómo les ha ido, me encanta ver esos ojos brillantes y esa sonrisa en su cara. Un día uno, nos dijo que es el único día del año, que los niños en vez de asustarse al verlo; sonríen, le cuentan lo que han pedido y hasta los más cariñosos lo abrazan. Una sensación única para alguien cuyo color de piel negra, lo aleja de esta sensación de fraternidad, hasta con los niños.
Nuestro Dios, ha querido revelarse a los humildes y sencillos, los pastores. A los reyes y sabios de oriente, que lo más probable ninguno fuera de piel blanca; unos reyes que adoran a un Dios que nace en un pesebre.
Dios nunca deja de sorprendernos, es un Dios universal que quiere nacer en todos, pero nos cuesta entender su mensaje, su Amor sin fronteras que siempre va más allá…es Dios con nosotros, con todos.
Que sepamos descubrir ese amor universal, y dentro del consumismo de estos días, intentemos descubrir el sentido de esta fiesta, Dios presente en cada persona que nos rodea, y en nosotros también, con nuestras caídas y alegrías. ¡Felices Reyes!
Belén Sánchez
