Opinión

La vida continúa

Muchos hoy decimos que, “volvemos a la rutina”. Tras días festivos, de alegría por el nacimiento, de reencuentros, de compartir alrededor de una mesa y de regalos abiertos, parece que todo acaba y continuamos con la vida en el año 2024. Una vida que es un regalo dado pero que en ocasiones infravaloramos, le damos al botón de acelerar y enseguida cambiamos las luces de colores y los turrones, por los descuentos y las compras al mejor precio. Como si entráramos en una marea que nos arrastra de un lado a otro según los intereses de otros, nos vamos moviendo y  adaptándonos con demasiada ligereza a “lo que toca”, con poco tiempo para cualquier cosa pero sobretodo, poco espacio para la reflexión, para el encuentro con Dios y pensar en los demás.

Estos días que han pasado volvíamos al origen, al conocer una historia que iba poco a poco, de una familia que pasó por muchas dificultades, persecuciones, incomprensión, rechazo, miedo, pero nos enseñaban a seguir un camino que solo en la espera, en la confianza en Dios, en el encuentro y en el amor, se podría encontrar la belleza. La belleza de un niño que  vivió como nosotros pero que desprendía la verdadera luz de la Navidad, Dios. Era admiración para quién lo conoció, para quién decidió seguir y vivir para Él, desde los más sencillos como los pastores a los más sabios y “de tierras lejanas”.

Pero como también vivíamos estos días, la Navidad es algo que sigue ocurriendo a día de hoy, año tras año si decidimos encontrarnos con Él, en lo sencillo, en el amor y lo admiramos. Él nos trasforma. La vuelta a la rutina, ¡se nos tiene que notar! Como aquellas imágenes que había cuando se iniciaban las rebajas (ahora con los descuentos online y las ofertas tan pronto es más difícil verla) donde la gente se agolpaba, capaz de esperar horas, frio para poder ir a conseguir lo mejor, nuestra espera en el nacimiento sí merece la pena. Dios siempre está ahí dispuesto a que entremos a compartir con Él pero no nos lo podemos quedar para nosotros mismos, sino que en esa explosión de júbilo y alegría nos lleva a querer salir corriendo al encuentro y compartir con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros vecinos, nuestros familiares, amigos y personas desconocidas, la inmensa alegría de lo que hemos vivido para poder continuar con un año 2024 de amor al estilo de Jesús.

Belén Rodríguez