Intrahistoria de un libro
Era febrero de 2022. Hacía siete meses que se había publicado mi primer libro, Domingo de Guzmán. Entre el silencio y la Palabra. Después del empeño y esfuerzo de darlo a luz, la emoción inicial había dejado paso de nuevo a la monotonía y los quehaceres habituales. De modo que, aunque seguía estudiando como de costumbre, no existía en mi mente la idea de una segunda publicación. Era consciente de que la primera había llegado a buen término gracias, en parte, a una pandemia que había paralizado todo mi oficio de portera, permitiéndome emplear más tiempo a la escritura. Pero no era realista creer que una segunda pandemia posibilitara un segundo libro. Cogí aquella llamada con el temor habitual en mí y sin dar una respuesta definitiva. El director de la revista Magníficat en español me pedía cuatro artículos sobre la oración en santa Catalina de Siena. ¿No los querría sobre santo Domingo? No −me dijo−, ya tenemos sobre vuestro fundador. Alegué que me faltaba formación y me concedió tiempo de sobra para documentarme. A cada una de mis disculpas me ofreció una posibilidad.
Catalina me agobiaba. Me parecía que no teníamos casi nada en común. Ella era una mujer apasionada. Yo más bien racional. Ella, valiente sin timidez. Yo acobardada y sonrojada a la más mínima. Ella, rebuscada en su escritura, utilizando multitud de imágenes y alegorías. Yo directa, y demasiado llana con frecuencia. Ella mística y enamorada. Yo, práctica y generalmente distante. Ella no habría leído un libro en su vida y yo me refugio en ellos con frecuencia. Ambas dominicas, ella en medio del mundo y yo en la clausura. Y eso, sin tocar el tema de la santidad, de la caridad heroica, de la fe, la humildad y vida entregada a la salvación de las almas. ¿Cómo podría entenderla? ¿ponerme en su lugar e interpretar su vida y oración desde mi personalidad tan diversa?
Tan solo inténtalo. Y si no, lo dejamos. Cogí sus cartas y comencé por el principio. Una introducción del editor, el P. José Salvador y Conde. A cada párrafo en el que él iba desgranando la espiritualidad y doctrina de esta Santa los ojos se me abrían como platos y el corazón se aceleraba: ¿Pero dónde dice eso? ¿de dónde se lo saca? Buscaba la referencia citada, la carta o la página de el Diálogo, y allá lo encontraba. Lleno de hojarasca, de expresiones propias de una mujer toscana del siglo XIV, rodeado de imágenes que, en lugar de facilitar, complicaban la comprensión. Pero ahí estaba la Verdad. Como un día Edith Stein reconoció en los escritos de santa Teresa. Y las manos me temblaban sosteniendo lo que empecé a considerar un tesoro demasiado oculto.
Escribí los artículos y se publicaron. Continué documentándome sobre ella, pero la idea del libro era lejana y casi imposible. Sin embargo, el bien que estaba obrando en mí conocer a la santa de Siena me obligaba a intentar que aquello alcanzara a más personas. Llegó abril de 2023 y el diagnóstico de un cáncer paralizó mi vida y obligó a mudarme de casa. ¿Qué meter en la maleta que te lleva a transitar la enfermedad? Las lágrimas nublaban mis ojos, la incertidumbre del mañana me impedía pensar con lucidez y la absoluta novedad de lo que sería mi vida a partir de entonces no me dejaba imaginar. Recuerdo con nitidez el momento en el que mis manos llegaron a los libros que abarrotaban mi escritorio. Uno a uno fui leyendo sus títulos. Todos eran de Catalina. Miré la maleta en el suelo, medio vacía, y pensé ¿para qué llevarlos? ¿Podré leer? Quizá sí, pero había una cosa que ya me parecía segura: jamás escribiría su libro. En un arrebato de rabia e impotencia los lancé contra la pared y me hundí en un llanto de amargura. Al día siguiente, justo antes de partir, los recogí del suelo y algo dentro de mí me obligó a meterlos entre el equipaje: nunca se sabe.
Acabábamos de llegar de mi primera mañana en el hospital. Estábamos en silencio, asimilando cada una la multitud de información recibida en unas horas. En mi cabeza daba vueltas una sola advertencia: «Es posible que te cueste leer, escribir, cualquier actividad intelectual. La quimioterapia puede afectar a la memoria y la concentración». Habíamos llegado tarde y comíamos las dos solas en el amplio refectorio. Tenía excusa para no decir palabra mientras me ahogaba en mi propia desilusión. Ni siquiera iba a poder escribir.
Fue ella la que rompió mis tristes elucubraciones. De todo lo que habíamos escuchado, sabía qué era lo que me tenía tan preocupada:
—¿Sabes cuándo compuso Beethoven su novena sinfonía, la más famosa de sus obras?
—No. Contesté, sin entender a cuento de qué aquella referencia cultural en esos momentos.
—Cuando se había quedado sordo y todo indicaba que se había acabado su genialidad. Y fue exactamente al revés. La incapacidad despertó su creatividad aún más. No abandones a Catalina antes de intentarlo. No te pongas más límites de los que ya se presentan.
Dos años después, este 21 de mayo, la editorial san Pablo ha publicado el libro: ¡Yo quiero! Pasión de Catalina de Siena. Ya a la venta.
Porque para Dios… nada hay imposible. Todo es Gracia –y todo es todo−.
Sor Teresa Cadarso, OP
Puede hacerse con el libro aquí.

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