Opinión

En fin. La reencarnación

Uno tiende a desconfiar siempre que en las noticias dicen que, por arte de magia y sin que nadie sepa exactamente cómo, hay un repunte de algo. Ahora resulta que el catolicismo está de moda, que la gente ha vuelto a creer en Dios. Pues será en otro sitio, porque aquí cada vez somos menos los que vamos a misa, y cada vez más los funerales a los que nos toca ir a los que resistimos aún.

Es cierto que a uno le dio un poco de esperanza la noticia en el fondo, no vamos a mentirnos. Sobre todo cuando dijeron que el grosso estaba en los jóvenes. Por fin, una generación que comprende lo que es importante, que deja de lado los prejuicios de sus padres. Toda la vida luchando por esto. Potser hi ha una llum al final del camí . Quizás haya una luz al final del camino.

Pero, mi gozo en un pozo. Como suele pasar, claro. A estas edades y uno no termina de acostumbrarse a las decepciones que le da la vida. Porque, a nada que se rasque un poco, cualquiera se da cuenta que igual no es tanto una búsqueda de Dios, sino un querer romper con lo que el mundo quiere imponerles, con lo que se supone que tienen que hacer y decir. Es decir, que quizás haya más de ideología (si a esas edades se sabe lo que es eso) y de pataleta adolescente, que de fe.

Pero es que ahora resulta que no sólo es que el repunte sea medio raro y cogido con pinzas, sino que, atentos a esto, casi la mitad de los jóvenes que dicen ser católicos cree también en la reencarnación y en las energías mágicas y en las chorradas esas de revista del corazón. Això no té ni cap ni peus. Ni pies ni cabeza. Mare de deu.

El tema está, claramente, en que ya no se estudia ni se enseña ni la más básica doctrina. Ni el catecismo ni los más básicos conceptos de la fe. Hay un subjetivismo como el de autodeterminarse, como lo del género y los hombres y las mujeres. Pero no por el mero hecho de uno decirse a sí mismo que es una cosa, realmente lo es. Hay cosas incompatibles con el catolicismo —¡la reencarnación!— pero ser joven tiene que ver también quizás con eso. Descubrir, tratar de ser uno mismo, construir la identidad. Y aunque durante mucho tiempo se ha intentado obviar, también con preguntarse y darse respuestas sobre Dios y el sentido. Ojalá puedan esos jóvenes realmente descubrir lo que significa tener fe.

Arnau Sunyer