Opinión

Tentaciones

Hay tentaciones que llegan dentro de una gran prueba, cuando el sufrimiento es grande y la oferta es dejar de sufrir, hay otras tentaciones que, pareciendo algo sencillo, nos pueden llevar por caminos que cada vez se harán más intransitables.

Jesús fue tentado, tras una gran prueba, a sucumbir ante las necesidades básicas del cuerpo, a perderse de las manos del Padre y a aceptar el poder como fundamento de su vida.

Las necesidades básicas hoy, nos plantean grandes tentaciones, el materialismo, querer tener lo último de todo, comprar sin freno, incluso la tentación de no dejar que nuestro cuerpo siga su camino de envejecimiento normal, sino ir parcheando esas señales, creyendo que nos mantenemos jóvenes retocando lo físico.

La tentación de dejarnos llevar por todo lo que creemos que nos hace más felices de forma inmediata y sin ningún esfuerzo, creyendo que eso nos salvará del sufrimiento, de las caídas, de las frustraciones. Una tentación que arrastra a los que están a nuestro alrededor, cuando se impide que los niños tengan errores, cuando se les protege sin medida y no se les permite aprender de sus propios errores, creemos que esa es la mejor manera de alcanzar la felicidad.

La más dañina de las tentaciones es la del poder, entendiéndolo no como superación y mejora de las cualidades y aptitudes, sino un poder que lleva a estar por encima de los demás, a poder decidir sobre las vidas de los otros, a tener en nuestras manos la posibilidad de que se acabe la vida de otros, su felicidad o su sufrimiento. Querer observar el mundo desde una cumbre, sin acercarte a la gente, donde el bienestar personal sea lo prioritario y el de los demás no importe lo más mínimo. Un poder corrupto, que sólo mide el utilitarismo, se mide a los otros por lo que valen y pueden hacer crecer la fortuna del que tiene el poder, no por lo que aportan al bien común.

Realmente parece extraño que las tentaciones narradas desde hace más de 2000 años sigan siendo las tentaciones que hoy están en los primeros puestos y que nos hacen caer, no sólo a los que están en puestos de responsabilidad o tienen grandes fortunas, también en nuestra vida cotidiana y con los que tenemos más cerca.

Sería bueno mirar a nuestro alrededor y descubrir si estas tentaciones nos están afectando a nosotros de verdad.

Macu Becerra DMSF

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