Solidaridad

Formación, información y compasión

Estas son las primeras palabras que me vienen a la cabeza cada vez que me acuerdo del inicio de semana en nuestro hospital en Camerún, el Centre Hospitalier Dominicain Saint Martin de Porres, en Yaundé. Cada mañana, se comienza la jornada con una oración, el reporte de la guardia y los avisos, pero los lunes son especiales porque es el día en que suele haber también una formación para el personal. Dependiendo del tema, puede ser para todos, para los médicos y enfermeras de determinada especialidad, o para los residentes, pero siempre abiertas para que cualquiera se una, aunque no sea específica de su especialidad, o seas personal administrativo o de servicios.

Que la formación sea un básico es algo que me encanta, porque es una forma más de darle a la “vidilla” del hospital un toque muy dominicano. Por supuesto, la formación en temas médicos es imprescindible para nuestro personal sanitario, pero me parece muy importante que haya mucha formación continua (para todo el personal) sobre temas como la compasión dominicana, la escucha, la empatía, habilidades de comunicación, gestión del silencio, la acogida… valores que, en general, nos ayudan a todos a ponernos en la piel de la persona con quien estamos tratando, seamos el vigilante de seguridad, una enfermera, médico, los compañeros de la farmacia o de administración.

Formación a formación se pone el acento en que nuestra misión es, por supuesto, salvar vidas, ayudar a recobrar la salud física y mental, pero el cómo lo hacemos no puede resultarnos indiferente. Nuestro trabajo en el hospital requiere también hay una importante dosis de habilidades de comunicación y de empatía. De saber trasladar un mensaje correcto y serio en un lenguaje accesible, a tratar la seriedad de un diagnóstico sin imprimirle dosis de fatalidad innecesarias. Hay una profunda preocupación porque nuestro trabajo destaque por su nivel de atención médica, pero también por la humanidad y la empatía con la que lo llevamos a cabo.

Más allá de los programas de formación para el personal, me encanta que exista también un departamento dedicado exclusivamente a la formación y a las labores de sensibilización. Se trata de la “Comunidad Itinerante de Formación”, la CIF para los amigos. Ellos se encargan de organizar sesiones de formación en la sala de espera del hospital para para pacientes y acompañantes. Al menos dos veces por semana se tratan temas de manera pública. Éstos pueden ser sobre nutrición, hábitos de vida saludable, el agua potable, la prevención de determinadas enfermedades, signos que deben alertarte para acudir el médico, cuidado de enfermos, y también sobre la prevención y atención de las enfermedades localmente más comunes. Cada día es distinto y cada grupo de personas acoge la formación de distintas maneras, pero siempre es una buena ocasión para el diálogo y para que, quienes esperan ser llamados por el médico al que esperan, puedan informarse, formarse, hacer preguntas o compartir preocupaciones.

La CIF también se encarga de realizar campañas de sensibilización sobre temas sanitarios y alimenticios fuera del hospital, en los barrios o en colegios. Aquí se tiene muy claro que el trabajo del hospital no comienza cuando un enfermo llega a nuestra puerta, sino que ha de comenzar en la prevención y esta sólo es posible a través de la formación, la información y la sensibilización.

Siempre pienso que es una forma muy “nuestra” de llevar las notas características del carisma dominicano “allá donde estemos”. Y da resultados, lo sabemos por los testimonios de los pacientes, por esas personas que antes de salir por la puerta del hospital te buscan para dar las gracias por tu ayuda, aunque tu labor poco haya tenido que ver con lo médico.

Esto me ayuda a valorar qué importantes son los detalles. Como un tema médico puede tener un resultado muy distinto si somos capaces de “simplemente” ponerle un poquito de lo que aprendimos en una formación, si logramos usarlo correctamente para informar, y si lo hacemos “con-pasión”… En definitiva, si le ponemos un poquito de corazón. ¿A qué suena sencillo de poner en práctica?

Mónica Marco