Opinión

Súbete al «hashtag»

Hace unas semanas asistí a un encuentro de «comunicadores OP». Un encuentro que reunió a más de una treintena de miembros de la Familia Dominicana que, de una u otra manera, intentamos comunicar en la cultura digital. De todo lo escuchado y vivido durante la jornada, me llamó muchísimo la atención una expresión que nos lanzó el director de la revista «Vida Nueva»: «súbete al hashtag». Con esta expresión, el ponente pretendía comunicarnos que nuestro lenguaje a la hora de intentar trasmitir algo debería ser con los pies en la tierra, es decir, que conecte con la realidad. Le he estado dando vueltas a la expresión y he llegado a la conclusión de que, para subirnos al hashtag, hay que diferenciar entre información viva e información muerta.

De primeras hay que ser conscientes de que somos comunicadores dentro del ámbito religioso. Y el 90% de quienes nos leen -o nos escuchan- son creyentes o seudocreyentes. Los indiferentes a lo religioso si prestan atención a nuestra comunicación, no es porque les interese el tema. No seamos ingenuos. Si lo hacen es porque son nuestros familiares o amigos, o amigos de nuestros amigos. Y en base a esa relación se acercan a lo que decimos. Pero la cuestión de los indiferentes está clara, clarísima. Es lo que es: no les interesa. Y con toda seguridad me estoy haciendo mayor y cascarrabias, pero no sé yo si estamos siendo un poquito cansinos con eso de «atraer a los alejados». ¡Qué manía tenemos en meternos en la vida de los demás! ¡Qué obsesión de pretender que hagan lo que nosotros queremos! Lo que hay que estudiar en nuestros días, a mi parecer, es qué decimos y cómo lo hacemos a quienes sí profesan su fe. Y aquí es donde entraría eso que llamo «información viva o muerta». Sería bueno salir a pasear y entrar en algún templo a ver qué se dice; o prestar un poco más de atención a los agentes de pastoral -catequistas y demás familiares- para ver si trasmiten vida… o no. Todavía oigo eso de «si no vienes no haces la Comunión, Confirmación…». La amenaza no sé yo si trasmite mucha vida.

Esto que estoy trasmitiendo es un pensamiento en alto. Algo que, como pueden ver, no tengo desarrollado ni ordenado. Pero lo del «hashtag» me ha hecho pensar. Y me ha dado una sacudida de realidad para prestar más atención a lo que digo, a lo que escribo. Por ello, me pregunto a mí mismo: ¿Cómo puedo saber si eso que comunico trasmite vida?  Así, de primeras, solo se me ocurre decir que si lo que decimos hace sentir y ayuda a crecer… muy muerto no está. El problema está si termina en la papelera de reciclaje o, peor aún, si entra por un oído y, sin terminar de entrar, ya ha salido por el otro.

Fr, Ángel Fariña, OP