Los niños de Dios no están en venta
Hace dos semanas, se estrenaba en los cines españoles la película: “El sonido de la Libertad”. En América arrasó, sorprendió a los propios directores y productores el éxito que obtuvo en taquillas, mientras, la polémica sobre la película daba la vuelta al mundo. La expectación en España fué máxima y las primeras criticas tras su estreno no se hicieron esperar.
Tras tanto comentario y con un reparto como el de Jim Caviezel y Eduardo Verasategui (también productor) que a demás de guapos y buenos actores, trasmiten sus valores y su fé católica allí por donde van, era hora de ir a ver la película, vivirla y compartir.
Sin hacer muchos spoilers, la película empieza fuerte y muy real. Una historia que se inicia en Honduras, pero que podría haber sido México, Venezuela,Somalia,el Chad o Filipinas pero cuyo destino era Colombia, pero la que visitan en su mayoría “gringos” (americanos) y europeos. La película sigue un camino en el que se te va encogiendo el corazón y vas entrando en una realidad humana incomprensible. Una parte humana repugnante, donde la sensación de poder y el afán por el dinero se llevan la mejor parte. La historia te mantiene continuamente en tensión, con cierto malestar y enfado,pero todo ello te lleva a la reflexión y a la necesidad de cambio. Eso le ocurre con frecuencia al personaje que interpreta Jim Caviezel, y que tras ese malestar no se puede quedar quieto, lucha, y vive con esperanza que el cambio se puede producir. Pero no está solo, se apoya en la fe, en su familia y en diferentes angeles que lo acompañan en su camino. Un grupo de personas que van consiguiendo a través de la compasión, la fe y la unión que el mal no se apodere de la inocencia y la vulnerabilidad. Un camino de lucha que finalmente suena a libertad.
Con esta película de tensión y esperanza se destapa la gran problemática de la trata infantil. Una realidad actual, que se lleva a miles de niños de todo el mundo, que son arrebatados de sus familias, muchas de ellas son engañadas y que acaban destrozadas, que pasan por la violencia, el sufrimiento y la perdida de la niñez, y todo por la locura, el abuso del poder y una sexualidad descerebrada, pero cuyo negocio mueve millones de dólares y euros, y habría que reflexionar por qué.
El consumo de pornografia, la violencia sexual, las agresiones sexuales, la trata infantil con fines sexuales, la prostitución infantil, va en aumento( me cuesta escribirlo, pero es una realidad.)Como sociedad tendríamos que ponernos a resolver estos problemas reales que se llevan a tantas víctimas inocentes. Ahora solo puedes, seguir tranquilo/a, en la comodidad volviendo a tapar esa realidad o ir a conocer “El sonido de la libertad” para que como hizo Tim Ballard en la realidad, denunciemos esta injusticia y con fe y esperanza podamos producir cambios.
Belén Rodríguez Román
