Cuando se va la sonrisa
Podemos perder dinero, cosas valiosas, podemos olvidar el móvil en algún lugar y hacemos lo indecible para buscarlo y localizar al momento dónde está, podemos perder la memoria y dejar de recordar lo que hicimos ayer, o hace un rato… son situaciones dolorosas, pero la tristeza llega cuando en el rostro de las personas que queremos, cuando nuestro rostro al mirarnos al espejo, ha perdido la sonrisa, ha dejado de mirar con chispa la vida que tiene delante, ha claudicado ante el sufrimiento y ha dejado a un lado la esperanza.
Todos tenemos días malos, días que hubiésemos preferido no ver amanecer, que nos hacen caer, pero el convencimiento de que son sólo eso, días concretos, sueltos, aislados nos ayuda a pensar que mañana va a ser otro diferente al de hoy y que comenzaremos con otra energía e ilusión, si esto se vuelve una rutina, nos empezamos a esconder detrás de una máscara de payaso llorón, donde la alegría ha perdido el sentido y la fuerza, entonces sí que perdemos la batalla.
Hay buenos remedios para estos momentos: buscar a alguien a quien quieres, escuchar las historias que tanto te han hecho feliz, buscar las imágenes que te lleven a buenos recuerdos, buscar metas que se puedan lograr en breve espacio y empezar el camino, dejar que el sol caliente nuestros rostros y nos haga estirar la boca provocando la sonrisa que nos falta, dejar que otros nos pinten la cara de color esperanza, porque nosotros hemos perdido el gusto por hacerlo, después mirarnos al espejo y reírnos de nosotros mismos… es cierto que en esos momentos no somos capaces de ver la salida, por eso necesitamos quien nos acompañe a ese lugar.
Dicen que los primeros aprendizajes son por imitación, por lo que si lo que nos ponemos delante es un rostro sonriente, conseguiremos contagiarnos de él. Si en los momentos difíciles conseguimos salir de esa tristeza no sólo conseguiremos eso, sino ser más fuertes ante las futuras dificultades.
Hagamos lo posible por mantener la sonrisa, por guardarla en el álbum de nuestras imágenes favoritas, por sacarla a pasear con frecuencia, porque es el origen de un gran día comenzar la mañana con una buena sonrisa compartida.
Macu Becerra Domínguez DMSF
