Religión

Todo es según el dolor con que se mira. Por Mons. Fr. Xabier Gómez, OP

Con fraternal agradecimiento presentamos, dentro del proyecto para la Cuaresma de este 2026, el comentario de Monseñor fray Xabier Gómez, OP, obispo de Sant Feliu de Llobregat y fraile dominico, al evangelio de hoy, Domingo IV de Cuaresma.


“Todo es según el dolor con que se mira” (M. Benedetti). ¿Cómo sería el dolor con el que el ciego de nacimiento miraba el mundo? Hasta el punto de gritar desde la periferia donde le habían arrinconado: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí! Sus paisanos creían que la ceguera era un castigo divino relacionado con el pecado. Jesús desmonta esta idea. No es cristiano hablar de “castigo de Dios” cuando tenemos delante una desgracia o sufrimiento. Dios no puede sino darnos su amor y su solidaridad en la cruz para alumbrar la esperanza en medio de cualquier desgracia o sufrimiento. Dios no ve como las personas, que vemos y nos quedamos en las apariencias. El Señor ve el alma y no sólo eso, sino que ama, se compadece y se une al corazón que sufre. 

“Todo es según el dolor con que se mira”. Cada día asistimos como espectadores al dolor de miles de personas: en tantos países azotados por las guerras, en el tsunami de la aporofobia y el racismo políticamente medio correcto, en los hogares de las mujeres maltratadas, en los hospitales donde tenemos familiares o conocidos, en las calles, en la soledad de tantos jóvenes o ancianos… ¿A través de qué dolor miras el mundo? ¿Qué te duele? 

En Jesucristo, Dios Padre ha querido acercarse a su creación, hacerse uno más entre nosotros para sentir como nosotros. Para indignarse como nosotros y vencer por nosotros la violencia, la muerte y el pecado que los provoca. Con Jesús dio comienzo una nueva creación, Jesús hace barro para curar la ceguera de Bartimeo, igual que Dios hizo barro para formar al primer ser humano. En Jesús, Dios abre nuestros ojos a la verdad: nuestro destino está unido a su destino; a la vida, muerte y resurrección de Cristo. El amor de Dios nunca se aleja del mundo y sigue iluminando el mundo. Junto al dolor de muchos existen buenas noticias, millones de buenas noticias que no son noticia. Ellas alumbran la noche del mundo y son motor de cambio y esperanza. La cuaresma nos pide que nos convirtamos en buena noticia que alumbre. 

Cada bautizado está llamado a ser “luz en el Señor”. No basta con indignarnos ante lo que no nos gusta. Es hora de actuar y comprometerse. Cada uno en su puesto, comprometernos a denunciar las obras estériles de las tinieblas. “Toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz”, dice san Pablo. ¡Vive para la bondad, vive para la justicia, vive para la verdad! Esa verdad, justicia y bondad encarnadas en Jesucristo. El mismo ayer, hoy y siempre. Belleza antigua y siempre nueva. 

Bartimeo se lavó en la piscina de Siloé, (Enviado), nosotros hemos lavado nuestro pasado y pecado en las aguas del bautismo. Podemos renovarlo en el sacramento del perdón. Sí, comenzar siempre de nuevo. En el bautismo enterramos lo peor de nosotros mismo y comenzó nuestra resurrección. Luego la confirmación, el orden sacerdotal o el matrimonio nos han sellado con más Espíritu Santo. Y cada vez que celebramos la Eucaristía nos alimenta el mismo Cristo, para fortalecer nuestro compromiso con la bondad, la justicia y la verdad. 

No os amedrentéis al escuchar que ser católico o creyente no es moderno. Están equivocados quienes prescinden de lo religioso o se enfrentan a Dios porque lo imaginan rival de la felicidad o la plenitud humana. También los inquisidores de cualquier tipo o ideología, todas son muy relativas y ninguna otorga sentido a la vida. Dentro y fuera de la Iglesia necesitamos menos demagogia, más racionalidad para buscar la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Necesitamos más justicia y bondad. Menos romanticismo y más amor que se arremanga comprometido con el bien del otro. Necesitamos cambiar el modo de ver, Jesús nos lo ha enseñado: “Todo es según el perdón/el amor con que se mira”. Pruébalo.

Monseñor fray Xabier Gómez, OP, obispo de Sant Feliu de Llobregat