Opinión

La santidad. Firmado Dios.

“Hay personas mágicas, lo prometo. Las he visto. Se encuentras escondidas por todos los rincones del planeta. Disfrazadas de normales. Disimulando su especialidad. Procuran comportarse como los demás. Por eso, a veces, es tan difícil encontrarlas. Paro cuando las descubres…no hay marcha atrás. No puedes deshacerte de su recuerdo. No se lo digas a nadie, pero dicen que su magia es tan fuerte, que si te toca una vez, lo hacen para siempre”.

Hace un tiempo, a la vuelta de un largo viaje y fuerte experiencia de misión fuera, me llegó este texto. Fue un reflejo de lo que sentía y que a veces me resultaba complicado de trasmitir. Me lleno de emoción y agradecimiento cuando el Señor me pone por delante a estas personas mágicas que son imposibles de olvidar, yo las llamo Santas. Este texto sin título ni autor conocido, yo le pondría “La Santidad. Firmado Dios.”

Este verano he vuelto a cruzar el charco y el Señor me daba la oportunidad de seguir abriendo la mente, aprender y disfrutar de tantas personas diferentes. Conocí las difíciles situaciones que viven muchas personas y familias pero ¡hay tantas personas buenas y entregadas que llegan a los rincones más inhóspitos! De nuevo el Señor me sorprendía con personas mágicas.

Estando allí, a mi familia y amigos les iba trasmitiendo mis aventuras y, entre ellas que había conocido a otro Santo. Solía mandar algunas fotos de lo que iba conociendo y con las personas con las que estaba, pero a veces era difícil trasmitir todo lo que vivía. Al llegar a casa y contar con más detalle todas las azañas del viaje, volví a hablar de la santidad, pero esta vez me pararon: “pero, ¿por qué dices que era Santo?. Efectivamente no me había parado a explicar lo que esa persona era y en las fotos “estaba disfrazado de normal”. Me hizo parar, pensar y expresar lo que para mí y para muchas personas significaba.

Estar al lado de un Santo es sentir paz y tranquilidad, es tener confianza, es ver como empatiza contigo, es escuchar solo mensajes de alegría y esperanza, es ver que en su camino ha Confiado en Dios y obtiene sus frutos y, que desde la discreción todo el mundo lo buscaba y quería, es un refugio. Es sentir admiración profunda y un referente. Pero, ¿qué cualidades concretas y comunes tienen estos Santos que se encuentran por diferentes rincones del mundo? La humildad, sencillez, empatía, tranquilidad, compasión, confianza en Dios, una espiritualidad que se cultiva todos los días, servicio, saber estar, acercamiento, prudencia, claridad, escucha…podría seguir, pero todo se resume en AMOR a Dios y a los DEMÁS. Están para lo que Dios les pida, como meros instrumentos, y que tienen claro que su misión es trasmitir que Dios es Amor.

Este mensaje es el que el Señor no se cansa de repetirnos a través de su Palabra, a lo largo de la historia, en tantos testimonios y ejemplos de vida. Sin embargo, parece que se nos sigue olvidando. En la sociedad actual donde parece que predomina el egoísmo y el pesimismo podemos caer en esa corriente sin embargo, el Señor nos sigue invitando a que lo descubramos en el ejemplo de tantas personas Santas pero también, que seamos nosotros los encargados de trasmitir AMOR y ESPERANZA. Nosotros tenemos la opción de ser Santos, como decía el Papa Francisco “La Santidad es un don, es el don que nos hace el Señor Jesús, cuando nos toma consigo y nos reviste de sí mismo, nos hace como Él.” Que en estos días de vuelta a la rutina, sepamos ver a Dios y nos dejemos actuar por Él, a través de la alegría, la esperanza y la comunión con los demás.

Belén Rodríguez