¡Gracias, Dios!
Tras un ligero parón de reflexiones en la Llama, solo puedo retomar tomando prestado este título y diciendo ¡Gracias, Dios! Lo hago todavía con el regusto de una celebración que, después de tanto esperar y preparar, parece que, aunque ya pasó, no ha terminado de celebrarse. El sábado pasado, públicamente dije que sí a seguir a Dios formando parte de la Congregación Santo Domingo.
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