Cultura

De mayor quiero ser como Carlitos

En este pasado domingo tuvimos varios eventos como país. Por un lado, elegíamos como miembros de la Unión Europea, a los que serán nuestros representantes políticos dentro de la Unión. Dos de los aspectos a reflexionar en estos días y ante esta toma de decisión, podrían ser: conocer la realidad en la que nos encontramos y sobre todo, saber qué valores queremos que imperen en nuestra sociedad.

En esta época en la que la rapidez está a la orden del día, y donde la reflexión y el dialogo no están muy de moda, este parón para la reflexión nos ayuda a pensar sobre, ¿cuáles son mis valores más importantes?, ¿qué valores hace que una sociedad funcione y que sus habitantes vivan en armonía y tengan éxito en sus vidas? En un mundo tan convulso, con tantos conflictos abiertos y tantos cambios sociales, con nuevas realidades a las que hacer frente, se hace necesaria la reflexión sobre qué valores queremos mantener, cambiar y trasmitir como sociedad.

Junto a ello, en este domingo de reflexión y votación, apareció en nuestras televisiones, radios, redes sociales y quien pudiera, de forma presencial, un joven murciano que representaba a España. Trabajaba por un sueño que tenía desde niño, ganar el Roland Garros. Carlos, como se llama el chico, se esforzaba, trabajaba de forma diaria y constante. Poco a poco, con una sencillez y humildad admirable, se colocaba junto a los campeones del tenis mundial. Carlitos, desde el inicio, ha mostrado con una gran sonrisa, el agradecimiento y esfuerzo que conlleva el éxito.  Nunca tiene una palabra negativa, ni para su trabajo ni para sus compañeros, sus palabras siempre están llenas de ilusión, de ganas de mejora, de agradecimiento y esperanza. Su predecesor, Rafael Nadal, ya dejó el listón muy alto y no solo como tenista, sino como persona. Ambos deportistas han conseguido ganar los grandes premios del tenis, con una lección clave, que al éxito se llega con valores como el esfuerzo,  el trabajo, la ilusión, la alegría, las ganas de crecer, de no entretenerse en la queja, sino el ser agradecidos con las personas que les rodean, trabajar y seguir luchando por mejorar. Tanto uno como otro, han mostrado que están para los demás, que no se quedan el éxito para sí, sino que con humildad, comparten lo que son. También han mostrado con orgullo de donde vienen, sus orígenes, sus familias, sus ciudades, y también su país.

Sabemos con ejemplos de personas como Rafa Nadal y Carlos Alcaraz, cuál es la clave del éxito, que aprovechemos estos días para seguir reflexionando sobre nuestros valores y la sociedad que queremos, poniendo en marcha todas aquellas acciones que sirvan para hacer un mundo mejor para todos.

Belén Rodríguez Román