Opinión

Comunión, participación y misión

Hoy es un día de esos en los que llegan tantas noticias duras y tristes que se hace difícil mantener una actitud positiva. Nos encontramos en una realidad mundial, nacional y social donde parece que lo que prevalece es la división y la violencia. Pero estamos en octubre, mes dedicado al Rosario, a la Misión y a la Sinodalidad, por lo que es el momento de agarrarnos al Rosario, encomendarnos a la Virgen y caminar juntos hacia  la misión de Dios de ser transmisores de amor y esperanza.

El estilo sinodal de la Iglesia ha llegado en el momento social más oportuno. La Iglesia se ha puesto en acción y da ejemplo de cómo hacer frente  a los retos sociales que se presentan. Para ello, el Sínodo, recupera de la Iglesia primitiva la dimensión comunitaria, donde escuchando al Espíritu Santo presente en cada persona, participando y caminando unidos, podremos realizar la misión de Dios.

El Sínodo nace de la idea clara de que todos los cristianos tenemos en común el don del Espíritu y eso es más importante que las diferentes vocaciones, carismas, culturas… que se complementan. Por tanto, el diálogo, la escucha y la comunión se hacen imprescindibles. Todos los cristianos, como comunidad, tenemos derecho a hablar y escucharnos para discernir qué es lo mejor para la Iglesia universal, desde nuestra propia experiencia y vocación. La Iglesia Sinodal busca profundizar la capacidad de escuchar y caminar juntos.

Para el Papa Francisco hay tres palabras clave en el Sínodo: comunión, participación y misión. Comunión, Dios nos reúne en una misma fe, que nace del amor y la unidad. Todos tenemos un papel que desarrollar y solo es posible en unión con Dios; participación, donde cada uno pone al servicio de los demás sus dones. Desde la oración, la escucha, el dialogo, el discernimiento de manera conjunta se pueden tomar decisiones que se acerquen a la voluntad de Dios; la misión, la Iglesia tiene como misión el dar testimonio del amor de Dios, de evangelizar y ser transmisores de esperanza.

El proceso del Sínodo se inició en el 2021, y se ha dedicado un tiempo a la reflexión para posteriormente desarrollar un proceso de consulta pública. Desde los diferentes pequeños grupos, parroquias, de toda la Iglesia en el mundo se han ido recogiendo aquellas ideas que permitirán ese caminar juntos. Que este estilo sinodal, abierto y dinámico pero también responsable, nos permita dar respuesta a las tristezas y angustias de las realidades de hoy y responder con alegría y esperanza.

ORACIÓN DEL SÍNODO.

Estamos ante ti, Espíritu Santo,

 reunidos en tu nombre.

Tú que eres nuestro verdadero consejero:

 ven a nosotros,

apóyanos,

entra en nuestros corazones.

Enséñanos el camino,

muéstranos cómo alcanzar la meta.

 Impide que perdamos

 el rumbo como personas

débiles y pecadoras.

No permitas que

la ignorancia nos lleve por falsos caminos.

 Concédenos el don del discernimiento,

para que no dejemos que nuestras acciones se guíen por perjuicios y falsas consideraciones.

Condúcenos a la unidad en ti,

 para que no nos desviemos del camino de la verdad y la justicia,

sino que en nuestro peregrinaje terrenal

nos esforcemos por alcanzar la vida eterna.

 Esto te lo pedimos a ti,

que obras en todo tiempo y lugar,

en comunión con el Padre y el Hijo

 por los siglos de los siglos. Amén.

Belén Rodríguez Román.