Opinión

Se levantó y partió sin demora

En estas semanas se ultiman los preparativos para la Jornada Mundial de la Juventud 2023 en Lisboa. Del 1 al 6 de agosto millones de jóvenes de todas las partes del mundo se reunirán con otros jóvenes y con al Papa Francisco para celebrar la XXXVII jornada. Todo ellos vendrán de lugares muy diversos, con distintos idiomas y diferentes culturas y carismas pero a todos les une las ganas de vivir y compartir la Fe.

Tuve la oportunidad en el 2011 de asistir a la jornada que se celebró en Madrid y, es una experiencia que no se olvida. Ver gente tan diversa moverse por las largas calles de Madrid viviendo con alegría y naturalidad la fe, compartiendo a través de saludos, cantos, conversaciones con gente desconocida; poder realizar tantísimas actividades para cuidar el espíritu a través de confesionarios portátiles, oraciones organizadas en las Iglesias y en capillas improvisadas; charlas y coloquios repartidos por distintas Iglesias y conventos de Madrid; momentos de diversión y compartir a través de pequeños conciertos y juegos con distintas Diócesis (aunque hablaras idiomas diferentes); el estar desprendida de todo, daba igual donde durmieras, te asearas, comieras o qué llevaras; la bonita acogida de tantas parroquias, conventos y familias y las felicitaciones que recibíamos de la gente por la calle; los adultos que nos acompañaban, nos enseñaban y guiaban en esos días, vinieran de donde vinieran. El miedo también se hizo presente en alguna ocasión con la gente que no entendía nuestro peregrinar y nos insultaba, o cuando se extendió, bulo o realidad, que había amenazas; también hubo cansancio por el calor del verano de Madrid y el poco descanso; sentir la experiencia de la frustración al perderse del grupo o al no llegar a tiempo a las actividades. Pero los miedos, el cansancio, y la frustración no pudieron con esa experiencia de alegría de compartir y vivir la fe con tantísimas personas. Fueron días de encuentro con muchos jóvenes y mayores pero también para reencontrarse con Dios y alimentar el espíritu.

Este año la cita es en Lisboa y son muchos los jóvenes y adultos preparando con ilusión este nuevo caminar. El tema de este año propuesto por el Papa Francisco es: María se levantó y partió sin demora(Lc 1, 39). Una vez más nuestra Madre María se nos pone como gran ejemplo del camino cristiano. Una mujer que nos enseña a decirle sí a Dios, mujer de caridad y misionera.

Este ejemplo de María nos sirve para todos, vayamos o no a la JMJ, jóvenes o ancianos, en Lisboa o en nuestro país, es salir de nuestra comodidad y ponernos en camino con alegría y confianza hacia la misión que el Señor quiera para nosotros. Un camino en el que siempre estaremos acompañados y, como se nos decía en el Evangelio del pasado domingo, “no tengáis miedo” porque aunque haya dificultades y sintamos miedos en nuestro caminar, el Señor siempre está junto a nosotros. Como ocurre en la mayoría de peregrinaciones y encuentros, vamos junto a otros hermanos con los que compartimos un mismo Espíritu, una Iglesia que es Universal. Que nos pongamos en camino sin demora, sin más escusas, vivamos al estilo de María, siempre con confianza dispuestos a dar un Sí a Dios.

Lectura de los Hechos de los apóstoles     2, 1-11

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:

«¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»

Belén Rodríguez Román.