Lo extraordinario de lo ordinario
Comenzábamos este domingo lo que se denomina en la Iglesia el Tiempo ordinario. Tras pasar por meses de preparación y celebración como la Cuaresma, Semana Santa, Pascua y por último Pentecostés, entramos en un periodo llamado ordinario. Según la RAE cuando nos referimos a algo ordinario queremos decir que es común, regular y que sucede habitualmente. Curiosamente, este periodo litúrgico es el más semanas ocupa en nuestro calendario, 34 semanas, y por tanto, a pesar de ser ordinario es un tiempo extraordinario que aprovechar.
En los diferentes Evangelios que vamos a leer se nos hará un recorrido por la vida pública de Jesús es decir, su rutina y su día a día. Conoceremos sus milagros pero también, su forma de actuar con los hermanos y su relación con el Padre, su ejemplo de vida sencilla y sus valores humanos teniendo como centro el amor. El color verde será el que se use en los Oficios y en las Misas del Tiempo Ordinario como símbolo de esperanza y de la primavera, cuando todo florece y se renueva.
También nosotros pasamos la mayoría de nuestros días en “tiempo ordinario”, con nuestras responsabilidades y nuestra rutina diaria, sin embargo es ahí donde ocurren los milagros. Jesús nos da las claves para reconocerlos y llevar una determinada forma de vida acudiendo al Padre en la oración y sintiendo el color verde de la esperanza y la renovación. Es en el día a día donde podemos curar a los enfermos de nuestra época, donde podemos acercarnos a los que pasan dificultades o son desplazados, donde podemos poner en práctica que tras la muerte encontramos la Resurrección, donde vamos a poder dejar actuar al Espíritu Santo y donde podemos encontrarnos con Dios vivo. Que en este tiempo ordinario no dejemos de vivir de forma agradecida descubriendo lo extraordinario que se nos ha dado y actuemos conforme al mandamiento del amor convirtiéndolo en lo ordinario.
Belén Rodríguez Román
