Como niño en Navidad
¿Te has fijado en la cara de los niños estos días? ¿Has visto sus ojos ilusionados ante todo lo que hay a su alrededor, sus esperanzas puestas en la gran llegada? Así me imaginaba el domingo de la Alegría escuchando las lecturas, a la espera de la Navidad.
Las luces en las calles, los escaparates decorados, los anuncios de Navidad, las felicitaciones, los reencuentros, la intención puede ser el consumismo, pero mirar a los niños ante todo ello es volver a vivir con emoción una espera muy especial, la llegada de la Navidad.
Para nosotros los cristianos las luces son de alegría, los momentos son de encuentro junto a las personas más queridas y de recordar con nostalgia a los que ya no están, pero todo ello en torno a un gran nacimiento y por tanto, ¡hay que celebrar! Ir desprendiendo esta alegría es una forma de evangelizar, es trasmitir que a pesar de las situaciones, un niño que nació de la forma más sencilla, viviendo situaciones complicadas es el que nos salva y nos dejó su amor.
Vivir en esperanza como los niños que esperan a que el niño Jesús aparezca en sus casas o que los Reyes Magos lleguen; trasmitir el amor como cuando los niños ven a sus primos, amigos, la familia unida; la alegría sentida como cuando se ven que los regalos tan deseados llegaron, que se acordaron de ellos y que la espera mereció la pena. Como la inocencia de niño, a pesar de los problemas y dificultades que puedan existir, siempre gana la alegría y la esperanza.
Todos hemos sido niños y podemos tener niños a nuestro alrededor, y aunque cada infancia es diferente, fíjate y recuerda vivir con esa ilusión de niño la gran llegada de la Navidad. Que sigamos viviendo con alegría estos días y que seamos para los demás luces y regalos de amor y esperanza.
Belén Rodríguez
