Religión

¡Ha resucitado!

¡Qué alegría se siente, que paz, que satisfacción, que felicidad! De nuestra boca solo pueden salir palabras de agradecimiento dirigidas a Dios. Experimentar la Resurrección en nuestra vida es algo impresionante y a veces difícil de describir. Parecen casualidades, el azar, y hay gente que así lo cree, pero los milagros existen y Dios continuamente se hace presente. Nos muestra su amor de diferentes formas y en el momento menos esperado pero seguramente más deseado, por lo que nos hace vivir numerosos momentos de Resurrección.

Esta semana que hemos pasado, hemos vivido una semana de pasión. En ella hemos puesto bajo los pies de Cristo tantos momentos de cruz que siguen existiendo hoy en día. Hemos visto en la imagen de Jesús, hombre sufriente en su pasión, el dolor, la agonía, la desesperación, las injusticias, las traiciones, como cualquiera de nosotros. Sin embargo, entre las grandes lecciones que nos ha dejado Jesús con su vida, ha sido su entrega amorosa y la confianza plena en el Padre. Y tras ella, la Resurrección.

Vivir con la esperanza de la Resurrección es saber que, a pesar de las cruces que aparezcan en nuestro camino, si nos ponemos en manos del Padre y confiamos plenamente en Él, resucitaremos al tercer día. Viviremos momentos de dolor, seguramente, y nos sentiremos vulnerables, pero podemos acudir al Padre y con confianza, estar dispuestos a salir de nuestros sepulcros. Vivir estando atentos y agradecidos de la mano amiga, del abrazo que consuela, de la mesa compartida, de la maravillosa naturaleza creada, del oído que escucha, del testimonio que da esperanza, de la lección de fe, de la ayuda desinteresada, de la sonrisa sincera, de la palabra alegre, del gesto amable, del encuentro cercano, de los sonidos que te llevan a bailar, todos esos regalos que el Señor nos da por sorpresa cada día.

El corazón se ensancha de amor ante la Resurrección, rebosa de alegría y agradecimiento, y te lleva a querer compartirlo. Como las mujeres que acompañaban a Jesús y sus discípulos, sal corriendo  y cuenta las maravillas que ha hecho y hace Dios en tu vida. Háblalo con tus amigos, tus compañeros, en cada encuentro que tengas. El mensaje de Resurrección de Jesús es un mensaje de esperanza para todos, pero nosotros también podemos dar testimonio.

En este día, con el corazón renovado y lleno de luz, sé la palabra de esperanza y el gesto de vida que tantas personas necesitan. Y si estas pasando por un momento de cruz, recuerda que Jesús después de pasar por la cruz, viviendo junto al Padre y confiando en Él, Resucitó.

¡Feliz Pascua!

Belén Rodríguez Román