Cultura

Siete estatuillas a la vez en todas partes

Todo a la vez en todas partes es la película revelación del año, de la que todo el mundo habla, y no es para menos. La cinta dirigida por Dan Kwan, Daniel Scheinert y Daniels ha ganado 7 premios Óscar y no ha dejado indiferente a nadie.

Tuve la suerte de verla antes de que recibiera las 6 nominaciones de los Globos de oro y las 11 nominaciones de los Premios Óscar, así que no tenía las expectativas por las nubes. Me pareció una película muy divertida, loca y atrevida.

La película presenta una original historia de diferentes universos paralelos, cada uno de ellos más loco que el anterior, con protagonistas imprevisibles y una buena dosis de humor irreverente, mezclado con escenas de acción rodadas y editadas magistralmente. Pero Todo a la vez en todas partes es también una película de ciencia ficción, de viajes en el tiempo, familiar, fantástica y de artes marciales. Una mezcla explosiva que hace que el largometraje sea único en su especie.

La película habla de muchos temas, demasiados para tener un ritmo tan frenético y un guion complejo con semejante caos: la familia, las relaciones personales, la sexualidad, el amor, los sueños, el estrés, la monotonía… Pero no creo que sea el objetivo de sus guionistas y directores trabajar exhaustivamente todos estos asuntos.

Técnicamente destacan muchos elementos: un guion muy buen estructurado, buenas interpretaciones, grandes efectos especiales y una edición frenética a la par que maravillosa.

El problema de Todo a la vez en todas partes es el mismo que su gran logro: haber ganado 7 premios Óscar. Igual que La lista de Schindler, Lawrence de Arabia, El golpe o El puente sobre el río Kwai. Pero es importante señalar que una película no compite en los Óscar contra todas las películas de la historia en todas las categorías. Solamente lo hace contra las de su año. Quizá por eso ha sido más fácil para la cinta alzarse con premios como los de mejor película, director, guion original, montaje y 3 de interpretación.

Aún así, creo que había películas que merecían alguna de las estatuillas de Todo a la vez en todas partes. Competía, entre muchas otras, con Babylon, un canto de amor al cine rodado con exquisitez por uno de mis directores favoritos: Damien Chazelle.

No sería justo poner a la misma altura Todo a la vez en todas partes y algunas de las obras que en su día ganaron también 7 premios Óscar. Pero eso no hace que no estemos ante una buena película, divertida, singular y muy muy bien hecha.

Santiago Vedrí