Opinión

La voz de la experiencia

La voz de la experiencia queda cada vez más silenciada por la sociedad.

Quienes para muchas culturas son y han sido los grandes sabios, la autoridad y el respeto, los que tienen la primera y última palabra en las decisiones, en nuestra sociedad occidental son los que en muchas ocasiones se quedan solos y apartados.

La esperanza de vida va en aumento gracias a los grandes avances científicos, a la prevención y tratamiento de enfermedades. Pero también hay un envejecimiento de la población, y desgraciadamente, poco se pone el foco en las personas mayores. Aunque se haya mejorado la calidad de vida, con el paso del tiempo el cuerpo y la mente van notando la edad y necesitan mayor atención y cuidado y, la ayuda por parte de otras personas. Aunque hay un gran número de personas dedicadas al cuidado y muchas familias tienen referentes a sus padres y abuelos, hay una realidad muy dura entre esta población y es la soledad que sienten.

Reconozco y creo que muchos compartirán conmigo, que numerosos momentos de felicidad y de grandes aprendizajes nos los han dado personas mayores. A pesar de que el cuerpo y la mente se vayan debilitando, hay en algo que ni la ciencia ni nosotros por mucho que estudiemos, alcanzaremos y es la experiencia de la vida de las personas mayores.

Tantas etapas vividas…Niños que sufrieron lo que era el hambre, el miedo y la muerte; pero que valoraron lo que era un trozo de pan, el cuidado de un vecino o la compasión de un contrario. Los que levantaron un país de nuevo a través del esfuerzo y el trabajo. Los que creaban familias numerosas en los que añadían a los vecinos, amigos, compañeros. Los que con el sacrificio del día a día abrían paso a una nueva sociedad llena de cambios buscando el bien común. Que les daban lo mejor que tenían a sus hijos, incluso la educación académica que muchos no tuvieron la oportunidad. Inculcaban a sus hijos los valores del esfuerzo y respeto. Donde por tradición o convicción, Dios ha sido el centro de sus vidas y así han aprendido a confiar, perdonar y ser agradecidos. Donde se aprendió a respetar y a no repetir los errores pasados. Orgullosos de ver crecer a sus hijos se encargaron del cuidado de sus nietos, y muchos de ellos pasaron de ser exigentes padres a caprichos abuelos.

Expertos en “batallitas” o mejor dicho, doctores de grandes lecciones e historias, que en ocasiones los libros quieren hacer desaparecer y solo con las voces de la experiencia podremos conocer. Tantas realidades, tantos aciertos y errores, el paso de diferentes etapas llenas de cambios a los que se han ido adaptando y de los que han obtenido grandes experiencias. Son millones de expertos en la vida que a veces no se les da el valor que merecen. A Dios se le ha pintado en el arte como un anciano sabio, pues que nosotros volvamos a colocar a las personas mayores donde les corresponde, como centro y pilar de los pueblos. Y que sus voces, aunque a veces temblorosas o con dificultad de expresión, nos sigan dando grandes lecciones de vida.

Belén Rodríguez Román