Solidaridad

Estereotipos y prejuicios

Lo reconozcamos o no, lo hagamos intencionadamente o no, nuestros comentarios y están llenos de estereotipos y prejuicios sobre las personas, sea por su forma de vestir, por su procedencia, el color de su piel, el barrio en el que viven, o la situación (generalmente descontextualizada) que observamos. Quiero pensar que mucho de lo que decimos, lo hacemos sin ser siquiera conscientes de que va cargado de estereotipos y prejuicios, simplemente decimos “lo que se suele decir” sin darle mucha más importancia.

                Quienes me conocen más de cerca, saben que siempre soy la que mete las coletillas intentando desmontar prejuicios porque no encuentro sentido, aunque, a priori, no parezcan tener nada que ver conmigo. Soy la de los comentarios de “la forma de vestir es solo una estética”, “el barrio no dice quien eres sino donde vives”, “la orientación sexual no tiene nada que ver con la profesionalidad de la persona”….. y así muchas otras. También reconozco que en mi entorno más próximo cada vez hay una mayor conciencia sobre esto, y es más el cuidado que se presta para no hacer referencias a la ligera.

                Dentro de los mil prejuicios que tenemos, hay una serie que me toca de cerca y que me sienta especialmente mal: las del “pobrecito africano”, “ay fuiste a África a ayudar”…  Suelo intentar autoconvencerme de que la gente lo dice con buena intención de fondo, pero reconozco que me sientan mal quizá no tanto por las frases en sí (que un poco también), sino por la ignorancia que entrañan, y esto me produce una serie de sentimientos entremezclados de tono bastante agridulce.

                Para empezar, África no es un país, ¡son 54! Es un continente con una riqueza inmensa, y así… de un plumazo, lo reducimos a un simple África, como si de una minucia se tratara. Así que ante el “fuiste a África a ayudar” he de decir que no. No fui a África, fui a Camerún, y en concreto a Yaundé, que es un sitio bastante concreto, y si nos interesa profundizar más, diré que a Mvog-Betsi “mi barrio”, en donde está “mi hospi” como me lo ha oído decir (o leído) tanta gente.

                En cuanto a la segunda parte de la frase: “a ayudar” pues… ¡no! y ¡sí! Dicho así tal cual, nos lleva irremediablemente al otro prejuicio, al del “pobrecito africano”….. Es evidente que vine a prestar un servicio (vale, si, a ayudar), pero en un tema concreto, y en cambio hay muchos (pero que muchos) otros temas concretos en los que he tenido que pedir ayuda, y la “ayudada” he sido yo, y que en tantas cosas fui yo la “pobrecita española”. Y no pasó absolutamente nada. En lo que yo puedo, ayudo, en lo que no, pido ayuda y alguien me la presta.  Así es que lo del “pobrecito”… pues hay para todos, depende el momento y la situación. Estaría bien que dejáramos de usarlo como forma de expresar nuestra lástima, porque a veces ese zapato nos vale a nosotros mismos.

                En África en general, y en Camerún en particular, hay mucho de todo. Hay mucha gente que necesita una mano (o dos, o tres, o…); también hay gente que tiene mucho de todo y ante la que no puedes evitar reafirmarte en el pensamiento de que el mundo está mal repartido; también hay mucha gente que le echa morro y se aprovecha… y esto, lo admitamos o no, se da en todas partes. Y sí, en España también.

                Así que, intentando aportar un “algo” para intentar hacer más pequeño este prejuicio, tengo que decir que en Camerún he encontrado a muchísima gente muy simpática, acogedora, que comparte vida y experiencias, que saben muchísimo de la vida…. gente que se esfuerza, que es educada, que está orgullosa de ser quién es, de donde es, de sus raíces, de su cultura… Si, las carencias existen, eso es verdad… pero también hay otras cosas que son envidiables. ¡Ojito! Con esto no nos vayamos al extremo contrario…. Aquí también tenemos muchas cosas buenas, mucha gente buena y mucho de lo que estar orgullosos.

                Quitémonos tantos prejuicios de la cabeza y hagamos un mayor esfuerzo por ir eliminando los estereotipos de nuestros pensamientos y comentarios…. Ni aquí va todo bien, ni allá todo mal; ni aquí todos somos ricos, ni allá todos pobres….

                Así que en mi lista de “respuestas para los prejuicios” marco, por ahora, en negrita el decir que África no es un país, y que pobrecito según quién y cuándo.

Mónica Marco