Solidaridad

Desmontando mitos de la Misión

Cuando hablamos de nuestra experiencia de misión, misiones, voluntariado… nos solemos centrar en todo lo maravillosa que fue nuestra experiencia. ¡Es genial! Afortunadamente el balance de las experiencias misioneras suele ser muy muy positivo, y solemos coincidir en que los aprendizajes (en plural) son muy diversos, encontramos mucha riqueza y sobre todo muchos ámbitos en los que nos damos cuenta que crecimos, aún sin buscarlo. También coincidimos en que salimos con la idea de aportar un granito de arena a la misión, y que – sin esperarlo – la misión nos terminó aportando ¡toda una montaña! Y suele ser tan grande, que la mayoría repetimos y repetimos.

Así que, en este contexto, es normal que nos centremos en compartir lo positivo. Pero también nos pasa que, a partir de tanto-súper-positivo-muy-genial algunas veces lo que resuena es una visión un tanto idealizada de lo que salir de misión significa. Y una cosa es que sea una experiencia muy positiva y otra que sea una realidad perfecta. El día a día, como en cualquier sitio, también tiene sus retos. La clave está en aprender a gestionarlos, sortearlos o ignorarlos según sea el caso, y seguir concentrándonos en todo lo positivo. Y, por favor, que en ningún caso parezca que esto va del lado oscuro de las misiones, sino más bien es un intento de aportar un poco de realismo.

Esta estancia en Camerún está llena de cosas positivas, pero no está exenta de retos y dificultades. Pensando en cuál sería la mejor manera de compartir sobre esto, escuché por vez número n el hitazo del momento aquí: Chacun sa chanse de Krys M, y creo que letra, quizá cogida un poco libremente, ilustra perfectamente tantísimas situaciones cotidianas. Para cada situación que se presenta, viene a decir que a cada cual a su suerte, la vida es suerte. Y, tomándolo también con un poco de humor, no deja de tener una gran dosis de verdad.

Situaciones para ilustrarlo hay miles:

La típica mañana que vas muy tarde, entras al baño (que compartes) corriendo y ves que los cubos de agua están vacíos, no tienes ni para ir al baño, sales a buscar y todos los bidones de casa están secos-secos…. à chacun sa chanse…..

Cuando aprendiste a negociar el precio de los trayectos de moto, pero no encuentras ninguno que te lleve porque no tienes suelto para pagar, o bien te pide un precio mucho más alto porque los blancos tienen mucho dinero…..  à chacun sa chanse…..

Cuando intentas matar a los mosquitos que entraron en tu habitación, pero parece que no tienes nada mejor que hacer que aplaudir, porque la buena puntería no es lo tuyo, y solo queda confiar en que colocarás bien la mosquitera sobre tu cama….. à chacun sa chanse…..

Cuando tienes una reunión a la hora (temprana) de cenar y cuando llegas al comedor solo puedes intuir que todo el mundo cenó con tanta hambre que se olvidaron de que aún faltabas tu por cenar….. à chacun sa chanse…..

Cuando en plena estación seca, entiéndase sol y calor, tienes que lavar tu ropa con urgencia, pero hace falta racionar el agua y elegir entre cocinar o lavar parte de tu ropa porque en los pozos del barrio no sale ya suficiente agua para tantos vecinos que somos …. à chacun sa chanse…..

Cuando había un plan súper apetecible, pero te enteras de su existencia cuando te preguntan por qué no fuiste, porque lo habían dicho por un grupo de whatsapp en el que tu no estás…. à chacun sa chanse…..

Cuando llegas nuevo a un sitio (casa, trabajo…) pero nadie te explica cómo funciona nada porque es como siempre y te comes la primera en la frente porque cada cultura tiene su propio como siempre…. à chacun sa chanse…..

Cuando tienes un conductor distinto al habitual, y en plena autovía (la única que hay) decide ir en dirección contraria porque no hay atasco…. à chacun sa chanse…..

Cuando esperas a alguien y te dice que llega en 2 minutos, pero no te dice elevados a qué potencia,…. à chacun sa chanse…..

Cuando te metes en un lío un poco incómodo porque hiciste una mala traducción desde el español y soltaste algo que significa casi lo opuesto a lo que querías decir…. à chacun sa chanse…..

Cuando vas en mototaxi y tu única opción es confiar en la súper protección de Dios, porque casi sales volando del bote que diste tras un agujero en el asfalto, o porque no puedes encoger más tus rodillas y codos y pasas a centímetros de coches y camiones… à chacun sa chanse…..

Cuando aprendes a funcionar a la luz de la linterna, a economizar al máximo la batería del ordenador y del móvil, y asumes que la cadena de frio está sobrevalorada y dejas de pensar en lo que hay en la nevera y el congelador, porque en tu barrio suelen cortar la luz los fines de semana…. à chacun sa chanse…..

Cuando aprendes que el paso de cebra es el punto más peligroso de la calle y que solo tú, la blanca, lo utilizas… à chacun sa chanse…..

Cuando interiorizas que las rotondas son orientativas y que cada cual va por el lado que considera que más le compensa más en función de su trayecto, y luego se discute para ver quién pasa antes…. à chacun sa chanse…..

Cuando vas de viaje en un autobús de 25 plazas, pero suben a 35 pasajeros más el conductor, porque caben 5 por fila, aunque hay 3 asientos más un taburete en el pasillo… à chacun sa chanse…..

Cuando ese viaje dura 6 horas para recorrer 280kms porque la carretera es malísima, y tu única posibilidad de parada técnica es al borde de la carretera, en lo que no sabes si es campo o selva, pero está lleno de gente y de mini casas… à chacun sa chanse…..

Cuando….. la lista podrías seguir creciendo y creciendo. Todas estas situaciones al principio son difíciles, es el impacto de lo distinto, de lo inesperado, de la comunicación en distintas claves, o incluso la no comunicación. Pero centrándote en lo que te trajo hasta este rincón del mundo, vas aprendiendo a relativizar, a gestionar, a abrir mucho los cinco sentidos para preguntarlo todo…. Y sobre todo, quitándole hierro a las cosas y tomándote la vida con bastante humor.

Desde que descubrí esta canción, cada vez que pasa algo así, me sale en automático: à chacun sa chanse….. y me río, nos reímos, y reconducimos.

Algunos dirán que es desmontar mitos, otros que es la vida misma, y yo ahora digo que à chacun sa chanse. Lo fundamental es tocar la realidad, saber que ningún sitio es perfecto, y aprender a centrarnos en lo positivo y en los aprendizajes… ¡y disfrutar de la misión! Aunque a veces sea a ritmo de à chacun sa chanse….

Mónica Marco

Chacun sa chanse (Krys M.)