El lobo del Amor
El pasado viernes, teníamos catequesis con un grupo de niñas de postcomunión y con las que reflexionamos el siguiente cuento:
“Los dos lobos”.
Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto
una batalla que ocurre en el interior de las personas.
El anciano dijo: “Hijo mío, la batalla se da entre dos
lobos que están dentro de todos nosotros”. Uno es
malvado. Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar,
avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa,
resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso
orgullo, superioridad y ego.
El otro en cambio es bueno. Es alegría, paz, amor,
esperanza, serenidad, humildad, bondad,
benevolencia, amistad, empatía, generosidad,
verdad, compasión y fe. La misma batalla ocurre
dentro de ti, y dentro de cada persona también”.
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a
su abuelo: “¿Qué lobo gana?” A lo que su abuelo
respondió: “Aquel al que tú alimentes.”
Hablando con las niñas trabajamos la libertad de elección, la importancia de nuestros actos, del perdón y “el lobo” al que Jesús había elegido alimentar siendo para nosotros ejemplo de vida. Tras este cuento me daba cuenta de que tal vez los adultos tendríamos que leer y releer este cuento. Muchas veces es fácil caer en el pesimismo, ver solo las debilidades, centrarnos en el mal que hacen los demás, la negativa situación económica y social mundial, las injusticas, los egos del mundo, pero tal vez estamos alimentando al lobo equivocado. De cada uno de nosotros depende con nuestras acciones, nuestros valores, nuestra manera de compartir con los demás qué parte de nosotros estamos potenciando. Pararnos a pensar si tenemos el alimento necesario y qué es lo que estamos dando nos permitirá saber qué lobo gana. Los cristianos tenemos el alimento de la oración personal y la relación de hermanos con los demás que nos puede ayudar a cultivar al lobo del amor. Que sepamos elegir bien, al estilo de Jesús y que gane el amor.
Belén Rodríguez
