Perfiles: Javier Carballo, OP
Javier Carballo, OP, (Bustiello, Asturias, 1966), es fraile dominico y profesor de filosofía y teología en la Facultad de Teologia San Vicente Ferrer de Valencia, de la Universidad Católica de Valencia. Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, y Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Comillas en Madrid, ha sido profesor y Presidente de la Facultad de Teología de San Esteban en Salamanca. Fue Prior Provincial de la Provincia de España de los dominicos de 2006 a 2015. Actualmente es Presidente del Patronato de la Fundación Educativa Santo Domingo (FESD), que integra colegios de dominicos y dominicas en España. Experto en la obra del filósofo Manuel García Morente y gran aficionado melómano, es autor de distintos libros y de variedad de artículos sobre filosofía de la religión, espiritualidad cristiana y dominicana, y educación. Su última obra es «Seducidos por la sabiduría. Vivir honestamente, estudiar y enseñar» (Edibesa, 2021).
¿La Filosofía acerca o aleja de Dios?
Esta pregunta me recuerda la respuesta que daba Miguel Iribertegui cuando le preguntaron si la belleza nos acercaba a Dios. Respondió algo así: “a Dios sólo nos puede llevar Dios mismo… la belleza nos lleva a lo mejor de nosotros mismos”. Creo que lo mejor de nuestra humanidad es la antesala más adecuada para el encuentro con Dios. La filosofía es el ejercicio del pensar y reflexionar por uno mismo, lo que supone el diálogo con quienes han destacado en el arte de pensar. En la medida en que el pensamiento nos acerca y nos impulsa hacia la verdad, a la vez nos lanza al Misterio de Dios. Como decía Tomás de Aquino, donde está la verdad, venga de donde venga, ahí está el Espíritu de Dios.
Un lugar en el mundo
Bustiello. Mi pueblo en Asturias. Estamos un poco atrapados por el paisaje de la infancia, como el ecosistema que nos hace crecer, seguir haciéndonos preguntas y disfrutando con asombro e ingenuidad de la vida y sus misterios.
La última película o serie que ha visto
Unos amigos me recomendaron la serie Borgen y estoy en ello. Me parece que está muy bien hecha por lo que se refiere a la caracterización psicológica de los personajes y al retrato de los mecanismos del poder político y mediático de occidente. Es una buena caracterización de la complejidad actual de nuestra forma de vida personal y social. Apunta bien hacia algunos caminos peligrosos y cuáles son al final las “tablas de salvación” a las que agarrarnos, aunque el asunto religioso institucional está muy ausente.
¿Qué filósofo o qué obra filosófica sería imprescindible leer hoy en día?
Lo que es imprescindible es leer, y todavía más, leer bien. Fue el consejo de uno de mis mejores profesores: mejor leer poco y bien, que mucho y mal; mejor leer pocos libros muchas veces, que muchos libros mal leídos. Doy gracias por haberme encontrado con maestros que me han enseñado a leer así. El camino de la filosofía pide leer bien, dialogando con los grandes maestros del pensamiento, volviendo a rehacer el camino de su mano. Hay que volver a los “maestros imprescindibles”. En el ámbito filosófico, camino por la vía de dos “escuelas” filosóficas. Por un lado, la de Ortega, García Morente y Xavier Zubiri, en la que he entrado gracias a la sabia mano de Juan Miguel Palacios y Diego Gracia. Por otro lado, me considero discípulo del dominico Eladio Chávarri, cuya reflexión comprehensiva y profunda sobre la racionalidad, la experiencia, los valores y lo humano-inhumano es un buen “esquema de pensamiento” y un modelo y horizonte para un pensamiento humanizador.
¿Su comida favorita?
Me gusta mucho el arroz y ahora en Valencia lo estoy disfrutando.
¿Playa o Montaña?
Necesito estar cerca del mar. La combinación de playa y montaña en Asturias me parece ideal. Nada de dicotomías excluyentes si se puede integrar las dos cosas.
¿Qué música suele escuchar habitualmente?
Tengo una cierta adicción al “minimalismo sacro”, pero vuelvo de vez en cuando a los clásicos como Bach o Mozart, o a la música francesa del siglo XX de Berlioz o Ravel. Y busco algún momento de la semana para escuchar jazz o espirituales negros.
¿Algún compositor o pieza, preferida o favorita?
Como decía antes, tengo el embrujo del minimalismo sacro de Arvo Pärt. Como todos tenemos alguna canción de amor favorita, la mía es “Speak low” en versión de Kurt Weill.
¿La música, la filosofía y la experiencia de Dios están conectadas?
Todo está conectado, por supuesto, pero sobre todo hay una conexión muy profunda entre la música y la fe en Dios. Mientras haya música habrá fe y quizá nada haya impulsado más el desarrollo de la música que la fe religiosa. Cuando algunos padres me dicen que sus hijos ya no reciben educación religiosa les suelo decir que no dejen de darles alguna educación musical. ¡La música suele despertar más la fe que las clases de religión! La música y la fe coinciden en ser experiencias de comunión entre nosotros y con el Misterio. Los seres humanos aspiramos a una comunión de amor que sentimos anticipada en la música y la fe.
Un libro que ahora esté en su mesilla de noche
Acabo de terminar una biografía sobre Juan Rof Carballo. Me interesa su método de curación por la palabra. Ahora he comenzado “La vida pequeña” de J. A. González Sainz.
¿Qué es la oración para usted?
Vivir vinculado a Jesucristo: a sus palabras y a su Espíritu, a sus discípulos y a quienes sufren.
¿Alguna profesión o vocación frustrada en su vida?
En algún momento quise ser médico y aún me queda algo de aquel deseo.
¿Un viaje soñado?
Tengo ilusión por conocer la India… antes de hacerme demasiado viejo.
¿Un momento del día?
La oración de la mañana. Me ayuda a orientar toda la jornada.
¿La Educación puede cambiar el mundo?
La educación tiene el potencial para humanizar el mundo, para dignificar lo humano. Debemos promover un modelo humano de mayor calidad y dignidad, lo que sólo se puede hacer por la profundización y extensión de los valores y la erradicación de los contravalores. La educación es el proceso para asimilar, personalizar y desarrollar ese modelo humano dignificador.
¿Algún proyecto en marcha?
Este pasado mes de septiembre hemos comenzado una comunidad nueva de dominicos en el convento de Predicadores de Valencia y está siendo una experiencia de desarraigo y de encuentro, de construcción compartida y creatividad grupal, de ilusiones y desafíos. También continúa la consolidación y el crecimiento de los proyectos educativos de la Fundación Educativa Santo Domingo (FESD). Además de las clases en la Facultad de Teología en la Universidad Católica de Valencia. Por si fuera poco, tengo el propósito de escribir un libro que sirva de guía de lectura del pensamiento de Eladio Chávarri.
¡Gracias!
