Opinión

Efecto de borde [vol. 1]

Leo estos días que el concepto de «borde» ecológico nace a principios del siglo XX para referirse a los límites o fronteras entre diferentes habitats. Aldo Leopold (silvicultor y ecólogo estadounidense) es quien introduce la etiqueta de «efecto de borde» para describir las interacciones que suceden en las proximidades de dichos límites. Al parecer es ahí donde se encuentra mayor riqueza en la vegetación, donde crece lo mejor de lo mejor. «La caza es un fenómeno de los bordes», dice Leopold, haciendo referencia a que muchas especies buscan los bordes debido a la variedad de recursos disponibles. 

Es decir, que es en los bordes, en las fronteras, en los límites donde animales, plantas y demás criaturas, cada una distinta en forma y fondo, se reúnen, mezclan y cambian. Cuando nos acercamos a la linde de la otredad, de lo extraño, es cuando hallamos riqueza. Sin abandonar, claro, el propio habitat, pero dispuestos a que lo que hay al otro lado nos empape y nos nutra. Solo si se abandona el propio entorno y se habita el límite, se es capaz de encontrar la abundancia. 

Y a lo mejor ya no estamos hablando de plantas y animalitos. 

[n.7]

Munio de Palencia. Séptimo Maestro de la Orden de Predicadores y Obispo de Palencia. El papa le depuso de ambos cargos. Bueno, dos papas, uno de cada cosa. ¿Por qué? No está claro. Parece ser que todo el mundo le amaba, menos aquellos que tenían poder para echarle. Algo hizo que sentó mal a quien no tenía que sentar mal, claro está. 

Es elegido Maestro en 1285, en un momento convulso para la Orden y la Iglesia europea. Redacta las que son consideradas las primeras constituciones de los hermanos terciarios, anima a los frailes a no relajarse y a mantenerse firmes en la vida reglada, durante su gobierno el Vaticano confirma la libertad de la Orden frente a las autoridades eclesiales. Cuando le acusan, él mismo se somete a votación, para que sean sus hermanos quienes decidan sobre su futuro. Es decir, todo bien sobre el papel.

Pero a alguien no le terminó de gustar. 

[Poeta]

«Prefiero mis dioses y sus cadenas y ese parecido con las fieras. Ese Dios del que me habla usted es demasiado complejo e incómodo. Nadie querrá aceptarlo, desde luego que no, pues complica terriblemente las cosas. Nos hace responsables. No quiero responsabilidad. Prefiero ser juguete de mis dioses, pues la libertad me hace culpable».  Dios ha nacido en el exilio, Vintila Horia

La libertad me hace culpable. ¿Y la culpa, con sus cadenas, y sus yugos, y sus cruces, y sus heridas que no acaban de cicatrizar, me hace libre?

[Noelia]

«Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos»

[F.]

Resulta que Paul Cézanne, durante los últimos años de su vida, fue un ferviente católico. «La misa y la ducha son los que me mantienen en pie», escribe. Qué curioso que alguien que dedicó la vida a contemplar la naturaleza y tratar de encontrar un sentido en ella, mirando a los ojos a Dios a través de su creación, solo encontrara la fe en el ocaso del camino.  

Y vuelvo a la idea de que la contemplación de la naturaleza, del paisaje, de lo creado, de lo que nos ha sido otorgado, es una forma de aproximación a Dios. Como un intento humano de entablar un diálogo con él. 

[Krasnov]

«El mal no es solamente ausencia, deficiencia de la realidad, vacío y privación de Dios, como pensaban algunos santos; yo creo, mi querido padre Mario, que el mal tiene ser y sustancia, que es, que las tinieblas no son solo falta de luz, una nada, un hueco inane, sino que tienen consistencia y espesor, que actúan, persevera pero activamente. La Iglesia ha sido sabia al seguir, en ese punto, a Aquino. La mentira es tan real como la verdad, actúa sobre el mundo, lo transforma, está ante nosotros, la podemos ver y tocar, seta venenosa que no por ello es menos real que esas otras comestibles». Conjeturas sobre un sable, Claudio Magris. 

[Vida]

A este lado de la muerte, donde hemos prometido ser felices.

[A.]

El anhelo de un tiempo no vivido, de un mundo que nos era más grande y desconocido, donde había lugar para la aventura y la incertidumbre. Cuando existían las sirenas y los dragones, cuando aún había huecos en los mapas. Cuando todo era más efímero quizás, pero también más emocionante.

[Premonición]

De la homilía de Á. 

1. Solo el Señor es protagonista, por mucho que a veces pensemos que el foco lo tiene otra persona en tal o cual pasaje. El único protagonista siempre es el Señor. 

2. El Evangelio nunca puede ser trágico, aunque nos parezca que lo que cuenta lo es. La esperanza siempre se abre camino en la Palabra. 

3. Dichoso ese que es capaz de acercarse al Señor y apoyar la cabeza sobre su pecho mientras el resto habla, pregunta y se preocupa de cosas que no están en sus manos.

Elena Martín Tascón