Da gusto como juega, pero no es Dios
Hoy me atrevo con uno de los temas más recurrentes de los que hablar en cualquier rincón del mundo, el fútbol. Tema que puede crear amigos íntimos en cuestión de segundos y, verdaderas discusiones y enemistades. Hasta en el lugar más recóndito del mundo se verán camisetas de Messi y los escudos sobre todo del Madrid y Barcelona, por lo que es bueno estar actualizada para poder dialogar.
Ayer acababa el mundial de fútbol, un mundial lleno de polémica desde sus inicios debido a las condiciones de los trabajadores que construyeron las instalaciones, pasando por las críticas a las leyes del país y las normas que debían de cumplir equipos y aficionados. Pero como en la mayoría de ocasiones, el fútbol mueve masas y pueden más “tú equipo” que todo lo demás. El mundial se ha seguido con gran expectación y los futbolistas han dado todo por sus selecciones.
Este mundial de la polémica, también nos ha dejado bonitas imágenes que representan a la perfección los valores del deporte. Imágenes de orgullo de las raíces (cuando los equipos cantaban y se emocionaban ante su himno, o con aquellos jugadores que a pesar de estar viviendo en otro lugar, vuelven a su origen para representar a su país); de compañerismo entre los jugadores de un mismo equipo o con el contrario; los valores de la familia (el beso de orgullo de una madre a su hijo, la inocencia de los hijos de los futbolistas junto a sus padres); los bailes y la alegría como unión de equipo; gestos de felicidad a las aficiones; abrazos entre contrarios; el esfuerzo y la superación de equipos que se esperaba poco de ellos; la crítica social y también, la oración. Chicos jóvenes, muchos de ellos de origen humilde, que con esfuerzo y trabajo y, también el de sus familias, han conseguido estar en un mundial representando a su país y que a día de hoy son referentes para otros muchos niños/as.
El éxito en el deporte de equipo nos enseña que hay que dar lo mejor de uno por el equipo, pero con humildad, ya que el logro está en aquel equipo que sabe entenderse y luchar por un mismo fin. Pero también el éxito se encuentra en el fracaso, reconociéndolo, se aprende de los errores y se admira lo positivo del otro para realizarlo. En palabras del Papa Francisco “Dar lo mejor de uno mismo, con sacrificio y compromiso, pero sobretodo no solo”.
Y después de este final de mundial tan emocionante, ¡Enhorabuena Argentina! y a todos los futbolistas que han trabajado por representar con orgullo a sus países. Y ahora, que nosotros continuemos con los valores que nos ha enseñado el mundial y que no se nos olvide la lucha por los derechos humanos que tanto se han escuchado en estas semanas.
“Les pido que recen por mí, para que también yo, en <<campo>> en el que Dios me puso, pueda jugar un partido honrado y valiente para el bien de todos nosotros”. Papa Francisco.
Belén Rodríguez Román
