Cartas de Amor de Dios
Este fin de semana comenzaba el Adviento, tiempo de vivir consciente y con esperanza. Fray Félix O.P., en el retiro que hemos tenido en el convento de Scala Coeli de Córdoba para prepararnos, nos compartía un mensaje que me hacía sentir agradecida y me llevaba a reflexionar: “Dios continuamente nos manda cartas de amor”.
Hoy en día, habrá algunos jóvenes que a lo mejor no han vivido qué es “una carta de amor” pero sí habrán leído un mensaje privado de cariño, un Whatsapp con bonitas frases dedicadas o un mensaje de declaración de amor. Lo bonito de este tipo de mensajes es que el amor está desde el comienzo. La persona que lo manda piensa en ti y dedica un tiempo a expresar aquello que siente. Luego invierte dinero en comprar un sobre, un sello o ahora, gasta sus datos. Envía el mensaje con un nombre, apellido y una dirección concreta. Para quién lo recibe existe el componente sorpresa, algo inesperado llega e ilusiona cuando ves tú nombre, de quién es y el contenido. A través de algo tan simple como un papel escrito o un mensaje de móvil, el corazón se va llenando de alegría al leer con detalle cada frase. Y se termina con la agradable sensación de que esa persona ha pensado en ti y te trasmite su amor.
Así actúa Dios con nosotros todos los días. Hay numerosos gestos, bonitos detalles, encuentros, ángeles que aparecen por sorpresa en nuestro camino. Tal vez no los esperábamos, pero “estaba para ti”, tenía tu nombre y dirección. Una sonrisa, un abrazo, una palabra acertada en ese momento, un ¿cómo estás?, “si necesitas algo, avísame”, un maravilloso paisaje, un regalo, una solución inesperada, que llegue algo que tanto estabas esperando, un largo etcétera de momentos extraordinarios que nos llegan cada día. Leer con detalle lo que se nos presenta, nos permite darnos cuenta de que Dios continuamente nos manda “cartas de amor”.
Pero para ello tenemos que estar en casa para recibirlas y ser capaces de abrir el sobre o el mensaje. En este tiempo de Adviento, como se nos decía en el Evangelio de ayer: “estad en vela”, tenemos que estar con disposición para ver en cada encuentro lo que nos está enviando Dios. Es tiempo de alabar por todas esas cartas que recibimos a diario y que nosotros también enviamos, y seguir con esperanza para descubrir ese amor de Dios.
P.D.: Tengo que alabar a Dios por los ángeles que ha puesto en mi camino esté fin de semana y por los bonitos mensajes que me ha hecho llegar para vivir con alegría e ilusión este camino de Adviento.
Belén Rodríguez Román
