Opinión

Perder-nos

Si perdemos algo sentimos rabia, enfado, impotencia, frustración, temor, ansiedad… puede que la lista sea larga, a la vez que puede que, en función de lo que hemos perdido sólo sintamos enfado porque hemos perdido algo y no le demos más importancia.

Cuando perdemos a alguien es más complicado, porque un algo lo podemos reemplazar, pero sustituir a alguien es imposible, nadie nos va a dar lo mismo ni de la misma manera que quien ya no está. Podremos acudir a los recuerdos, a las sensaciones, a las experiencias vividas, pero no habrá nuevas oportunidades.

Aunque hay algo más complicado todavía.

Cuando nos perdemos y dejamos de ser nosotros mismos, cuando lo que quiera que sea, consigue que dejemos de ser nosotros, para convertirnos en alguien que no elegimos, que no decidimos, que no buscamos. Cuando le damos el poder a otra u otras personas, de separarnos de nosotros mismos para ser quien ellos quieren que seamos.

Podemos pensar que esto no nos ocurrirá nunca a nosotros, pero si somos conscientes de nuestra propia realidad, nos daremos cuenta de que en algunos momentos hemos vivido experiencias en las que otros consiguen que dejemos de ser nosotros mismos, puede que dure poco, pero es como un trozo que van arrebatándonos y a veces es muy complicado recuperarlo.

Hace tiempo, no tanto, para movernos por las carreteras teníamos que consultar los mapas de papel y funcionar mucho con ensayo-error, ahora una voz y un mapa en una pantalla nos va guiando y si nos equivocamos nos reconduce. No toma las decisiones por nosotros, simplemente nos dice cómo poder llegar a nuestro destino. No debemos dejar que un GPS externo nos diga lo que tenemos que hacer, sólo dejarnos ayudar en ciertos momentos para que nos sea más fácil tomar nuestras propias decisiones.

Está claro que en la vida nos perderemos alguna que otra vez. En cada persona está el saber descubrir el camino con ayuda o sin ella, pero sin perder la esencia de lo que es en la búsqueda.

Macu Becerra, DMSF