En fin. La reencarnación
Uno tiende a desconfiar siempre que en las noticias dicen que, por arte de magia y sin que nadie sepa exactamente cómo, hay un repunte de algo
Leer másUno tiende a desconfiar siempre que en las noticias dicen que, por arte de magia y sin que nadie sepa exactamente cómo, hay un repunte de algo
Leer másEl cansancio no puede ser el final. Porque estar cansados tan solo es una señal de que algo no va bien y es necesario cambiar. Porque el cansancio hemos de verlo como una invitación a parar y escucharnos para poder así sanar todo aquello que esté herido.
Leer másEn la Casa del Padre, sin importar el lugar, encuentras un sitio de paz que habla el mismo lenguaje del amor.
Leer másEn los titulares de prensa han predominado dos palabras sobre el pontificado de Francisco: reforma y revolución. Palabras que se pronuncian con miedo o con esperanza, según quien las emplea.
Leer másEn este Tiempo de Cuaresma, desde La Llama nuestros autores quieren compartir una serie de reflexiones que nos ayuden a vivir este tiempo en el marco de la Esperanza que vivimos en el Año Jubilar del 2025.
Leer másEn lo ordinario, el Señor está con nosotros y quiere que contemos con Él. Pone a nuestra disposición, en lo ordinario, momentos que nos parecen extraordinarios.
Leer másEn muchas ocasiones no atendemos la Palabra, solo la oímos de refilón, o incrédulos pensamos que no ocurrirá. En otras, no confiamos, dejando arrinconado al Espíritu sin ser conscientes que Dios está en nosotros.
Leer másTodos los santos: todos estos hombres y mujeres a los que festejamos en la Asamblea del Cielo, gozando de la Felicidad Eterna, nos gritan en medio de nuestra desesperanza: ¡Eh! ¡Que no cunda el pánico! ¡Estamos aquí! Cuando nuestro propio llanto nos ahoga y lo que vivimos nos hace tambalear, ellos son la prueba de que: Es imposible para los hombres, pero no para Dios
Leer másn todo lo humano -en todo, todo, todo- se pone de manifiesto lo divino. De modo, que hasta nuestros pecados más gordos son condición de posibilidad de la Gracia (San Pablo dixit).
Leer másEl «hater católico» no tiene reparo alguno en vociferar, ofender, despreciar, criticar e incluso agredir sin freno verbalmente. Ahora, eso sí, nunca a la cara.
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