Queridos Reyes Magos
Este año he sido bueno, creo. Al menos, lo he intentado.
Un año es avanzar, pero es volver. Porque la Tierra vuelve sobre los pasos de su órbita, y tendremos un invierno más, un verano más. Ante todo, quiero agradecer todo lo que 2025 me ha traído. Sobre todo, la bipaternidad. Y más cosas.
Lo primero que os pido, Majestades, es una cierta regularidad para escribir. Porque me hace bien, sobre todo, y quizá a los demás también. También os pido la regularidad para hacer deporte, porque hay que cuidarse. Mens sana in corpore sano, que decía un filósofo. Y para comer bien.
Veis que pido mucho cosas que son hábitos, pero es que, como decía santo Tomás, los hábitos buenos son virtudes y nos hacen más libres.
No dejéis de darme templanza para, sin perder un ápice de pasión, canalizar mi torrente interno.
Basta de pedir para mí, y mal haber empezado por ahí. Ahora, vamos a cosas más universales, sin ningún orden en particular.
Pido que, cuando os escriba la carta para el próximo año, el mundo sea un lugar mejor, en el que la gente tenga libertad allí donde le falte, y un buen plato para saciarse allí donde hoy en día es difícil no pasar hambre.
Pido que todos los niños crezcan felices, jugando con sus padres, con otros niños, y que les dejemos fuera de las rencillas absurdas de adultos.
Pido tener el tiempo de orar en lo escondido para nunca olvidarme de que estamos hechos para el amor y la eternidad.
Pido, también, que todos seamos dueños de nuestras vidas y nadie quiera ser víctima.
Pido, por último, que todos sepamos pedir perdón y perdonar.
Sé que son muchas cosas, Majestades. Pero seguisteis una estrella en el cielo que os llevó a Dios en pañales, a quien reconocisteis. Así que seguro que alguna señal, por lo menos, podéis darnos a nosotros, simples mortales, para encontrar todo lo que pido, aunque sea en lo escondido y aparentemente irrelevante.
Firmado.
El niño que aún queda en mí.
Asier Solana
