Opinión

Para ser juez hace falta algo más que un título

A medida que se va reduciendo el espacio para aquellos que tienen el hábito de fumar, me parece que esa reducción debería aplicarse a otro tipo de hábitos, vicios o costumbres que siento que hacen más daño que todos los componentes químicos y nocivos que tiene un cigarrillo. No tengo en mi recuerdo haber fumado nunca, si lo hice alguna vez, por una buena razón se ha perdido en mi subconsciente, aunque sé que para muchos supone, o ha supuesto, un verdadero placer, pero esta no es la cuestión.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez y eso supone que nos enteramos de las cosas, casi al instante, sobre la marcha, parece que incluso antes de que suceda, las noticias, sobre todo las malas, llegan a nuestros oídos, ojos y mente en «cero coma», milésimas de segundos y ya sabemos toda la información de lo ocurrido, las causas, la forma, las consecuencias… Me parece increíble que no hayamos podido parar el tiempo y cambiar los acontecimientos, con tanta clarividencia que tenemos para hablar sobre lo sucedido.

Lo sé, es un tono demasiado irónico, sarcástico, puede que para algunas personas ofensivo, pero es que últimamente, al igual que a algunos les molesta el humo del tabaco y arrinconan a los fumadores, a mi me molestan los comentarios salidos de la nada sobre la vida de otras personas, sobre lo que han hecho, dicho, sobre las razones que les han llevado a tomar ciertas decisiones, que para mí también son duras, dolorosas y me pueden parecer erróneas, pero que yo no puedo saber cuáles son las causas que les llevaron a realizarlas y mucho menos, sentirme con valor moral para poder juzgarlas, para eso tendría que haber estudiado derecho, psicología, psiquiatría… o algo que me diera una buena formación para poder llegar a empezar a entender algo de lo sucedido.

Hace ya algún tiempo que alguien me enseñó que cuando vemos en otras personas actitudes o formas de actuar con las que no estamos de acuerdo o que nos molestan, si nos paramos a pensar, ¿Qué le ha llevado a actuar de esa manera, qué habrá vivido para hacer así las cosas? Probablemente la realidad de esas personas ha sido lo suficientemente dura como para que su forma de actuar tuviera una causa, que no una justificación, pero yendo más allá, podríamos afirmar que nosotros, en las mismas circunstancias, ¿no lo habríamos hecho?. Estoy convencida que la respuesta es que no podemos decir lo que haríamos o no, porque no vamos a vivir sus experiencias y además no sabemos cómo lo haríamos.

Igual que hay zonas de fumadores, que se van reduciendo esos espacios, existieran zonas de no contaminación acústica con juicios, afirmaciones, comentarios, palabras sin sentido, que sólo llevan a crear mal ambiente, que hacen que condenemos a alguien sin ni siquiera dar tiempo a escuchar, su versión, o simplemente guardar silencio, rezar si tenemos fe, pero sobre todo respetar a la otra persona, porque como canta Raphael ¿Qué sabe nadie?. Y dejar que quienes tienen la obligación de emitir un juicio lo puedan hacer de forma justa y objetiva.

Macu Becerra Domínguez DMSF