Amén: Francisco responde
El Papa hace un ejemplo de valentía, escucha y acogida en Amén. Francisco responde, el documental de Jordi Évole y Màrius Sánchez para Disney +, en el que el Sumo Pontífice se reúne con diez jóvenes de diferentes puntos del mundo para que le plateen sus inquietudes, conflictos y diferencias con la Iglesia.
Estamos más que acostumbrados a escuchar hablar a Francisco de que los católicos tenemos que ir a las periferias, escuchar a los alejados y hacer de la Iglesia un lugar de acogida para todos. No es tarea sencilla, pero aquí podemos ver un claro ejemplo de cómo empezar a hacerlo.
La conversación se desarrolla de manera informal con una producción muy cuidada estéticamente. El Papa se muestra en todo momento cercano, dialogante, abierto al debate y aproximándose a temas tan complejos como la sexualidad, el aborto, la pornografía, la inmigración, el feminismo o los abusos de poder y sexuales desde la escucha y la comprensión. Cuando tiene que ser firme en sus argumentos lo es, pero sin perder la compostura, sin dejar de mostrar esa cercanía que le caracteriza.
Francisco se presentó a la reunión sin nada pactado; no sabía qué preguntas le esperaban. Pudo ver el documental una vez terminado antes del estreno; no puso ninguna pega. Una muestra de valor difícil de ver hoy en día en líderes de semejante envergadura. Évole reconoce en una entrevista para Alfa y Omega: «No encontrarás a nadie que esté dispuesto a prestarse a esto y es una pena, porque nos empobrece. Hay una crisis de liderazgo absoluto».
Amén. Francisco responde muestra la Iglesia que el Papa quiere, una en la que seamos “todos hermanos, todos unidos, con ideas distintas”, más allá de los conflictos, problemas o traumas que cada uno tenga. La clave del documental está en una de las frases finales que Francisco dice a los jóvenes: “Las ideas se pueden discutir, la fraternidad no”.
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Santi Vedrí.
