Calla y escucha
En un mundo en el que hay tanto ruido, a veces es bueno dedicar un tiempo a estar en silencio, a escuchar. Como dice la canción: “Busca el silencio, ten alerta el corazón, calla y contempla”.
La semana pasada estuve en Villava compartiendo con algunos misioneros dominicos mayores, que son un pozo de sabiduría y experiencia. Me encantó escucharlos sin prisas, contagiarme del cariño con el que hablaban de las misiones, ver cómo se les iluminaban los ojos al recordar lo vivido. Vidas auténticas de las que tenemos mucho que aprender. Personas que han sembrado Reino compartiendo con las comunidades, dándose sin reservas, amando y entregándose a Dios y a los más vulnerables.
El adviento nos invita a escuchar, a Dios y a los que nos rodean, en especial a los que menos son escuchados; a aprender de otros (la Virgen María, Juan Bautista, Isaías…); a ver a Dios en los otros, a hacerle un hueco en nuestra vida a la que puede dar sentido y a sacar lo mejor que llevamos dentro para vivir con alegría.
¿Por qué nos da miedo el silencio? El silencio nos ayuda a resetear, a resituarnos ante situaciones, a encontrarnos con lo más profundo de nosotros mismos, con Dios que habita en cada uno.
Pero…casi siempre buscamos el ruido, hablamos mucho más de lo que escuchamos ¿por qué?
Belén Sánchez
