Un clásico de Halloween. Por Andrés Rodríguez
Una vez más, como cada año por estas fechas, don Juan se vuelve a encontrar con doña Inés para intentar conquistarla mientras declama una vez más su célebre ; “ ¿No es verdad, Ángel de amor, que en esta apartada orilla, más pura la luna brilla y se respira mejor?”. Una tradición de Halloween a la española que por estas fechas se repite en el pueblo natal de Cervantes, Alcalá de Henares, que hace revivir el clásico…
O más bien renovarlo, en esta versión protagonizada por Daniel Muriel y Candela Serrat, de una manera muy poco convencional, desde el vestuario (donde todos los caballeros llevaban amplias faldas que pretendían imitar el efecto de las capas, y dificultaban bastante el movimiento de los actores y una doña Inés con un mono blanco con pantalones), hasta la inclusión de la música, con tintes flamencos (dos piezas de guitarra y bailaor abrían y casi cerraban el espectáculo), así como un número musical en inglés (que tampoco estaba demasiado bien justificado, y diría que hasta fuera del código). Pero…¿Quién dijo que hacer la revisión de un clásico fuera fácil?
El entorno de la Huerta del Obispo del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares otorgaba el entorno perfecto, a lo largo de cinco escenarios que se apoyaban en unas proyecciones sobre los muros, se encargaban de llevar a los espectadores a la Sevilla más antigua donde las correrías de don Juan competían con las de don Luis Mejía, y un público itinerante entre estos escenarios en los que sucedían las escenas del clásico de Zorrilla.
Este año las representaciones ya han terminado… pero si tenéis ocasión no perdáis la oportunidad de revivir este clásico que se repite cada 30 y 31 de octubre en Alcalá desde 1984.
Andrés Rodríguez
