Religión

Judas vive en el cuarto de atrás

¿De verdad se puede elevar una oración 

desde el seno de lo irreparable, 

esperar de Dios su alimento 

a través de las ramas enmarañadas de lo imposible? 

Gustave Thibon, El pan de cada día

Judas vive en el cuarto de atrás, a veces se acerca sigiloso a mi mesa y moja el pan en la salsa inane de mis devociones rutinarias. Yo sé que está ahí, aunque no se aproxime demasiado, es más, querría dialogar con él, pero no sé si es mi suspicacia o su oscuridad lo que hace que vivamos de esta manera. 

Desde el cuarto de atrás, cuando atraviesa sombrío el patio, los niños se inquietan y algunas flores se mustian. Yo me asomo a la ventana, son vacaciones de Semana Santa, días de rezos y rituales, de procesiones y silencios impostados, donde el temblor de lo sagrado se confunde fácilmente con emociones llorosas, saetas y abalorios. Me asomo y el abismo de sus ojos inquisitivos me da vértigo, mientras los niños le jalean y lanzan monedas al aire, a ver si las atrapa. El abismo de sus ojos, ¡oh el abismo de sus ojos, el corazón despeñándose bajo todas las galernas!

Y pienso en los perfumes de infancia desparramados en la inocencia del Domingo de Ramos, corriendo y brincando –Hosanna– tras la borriquilla … Estrenábamos zapatos y jaculatorias. Aprendíamos a rezar. Judas era un personaje feo y malo, que tachábamos con encono en el cuaderno de catequesis.

Pero hoy Judas vive en mi cuarto de atrás, y algunas veces merodea por el escritorio, mientras preparo reflexiones piadosas o filosóficas. Siento su mirada clavada en mi nuca: El misterio del Mal, el deslumbramiento del Bien. 

Sólo queda la oración. Orar con la cabeza baja, con los pies hundidos en el peligro: rebeldía o desesperación. He visto a Judas llorar arrodillado. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. ¿Tal vez rezaba? Thibon nos reta a una compasión insólita: ¿Os imagináis lo que sería –si pudiera ser tal absurdo– la oración de un condenado? ¡La esperanza incandescente, la locura de la esperanza, la única entre las cosas creadas que respondería totalmente a la locura del amor de Dios!

Sagrario Rollán