Religión

Gracias compañero de viaje

Hoy debería decir que es un día triste, sin embargo, aquí tengo su autobiografía que me dice “esperanza”. Francisco se ha ido, pero su vida y su testimonio de fe ha quedado en todos nosotros, por lo que me hace sentir agradecida.

Desde hace unos años, tengo la inmensa suerte de haber salido y compartido con diferentes comunidades de dominicas y dominicos, por diferentes puntos del mundo, conociendo la misión y teniendo la oportunidad de conocer gente diferente, otras culturas, creencias y otras realidades. El Papa, decía que “tenemos que ser revolucionarios, saliendo, saliendo a las periferias”, él sabía lo que decía. Conocía el mundo en el que se encontraba, y sabía que ahí es desde donde conectamos con Dios y podemos construir su reino. Salir de nuestras individualidades, buscar la verdad, luchar por la justicia y ante todo, amor y fraternidad. 

La salida no siempre es fácil, ni cómoda, implica dejarse y saber confiar en Dios, vivir la cruz y el sufrimiento. También así fue su vida, de enfermedades, de estar junto al que sufre, de hacer frente a las críticas de sus propios hermanos, de hacer visible las injusticias y colocar al vulnerable en el sitio que Dios los quiere, siendo los primeros. Pero también nos decía que no estamos solos, Dios nos acompaña y siempre tenemos personas que han sido luz para nosotros y nosotros también podemos ser esa mano que levante  al que está caído. Para mí su testimonio y sus mensajes, han sido esa mano ante la incompresión y la frustración de las injusticias. Su libro Amoris Laetitia y sus encíclicas Frattelli Tutti, Laudato Si, etc. han sido, desde su lenguaje cercano y de actualidad, ese mensaje de esperanza que tanto el mundo está pidiendo. Me ha acompañado en mis viajes y me ha ayudado a darle sentido a la dura realidad del mundo. Y no ha sido solo un consuelo, sino que lleva a la acción. Sus palabras siempre han sido “de revolución”, ha sido criticado, pero él ha sido apoyo, ha sido voz, ha sido ejemplo para muchos, cristianos, ateos, de otras religiones, ha sido un referente. Hasta hoy, día de su muerte, todos sufren su pérdida. 

Su sonrisa, su cercanía y sus mensajes de ánimo nos ha motivado a que no seamos cristianos cómodos, sino que hagamos lío. 

“Recen por mí” decía siempre, todo un Papa mostrando su humildad, y desde el primer día ha mostrado su sencillez con sus gestos. Todo un ejemplo para todos nosotros. Ha estado en la oración con Dios pero también en el mundo. Su mensaje siempre ha sido claro y nos ha animado a construir un mundo de justicia, amor, paz y fraternidad.

Francisco se ha ido un lunes de Pascua, tras su pasión se ha ido en paz con el Padre, a nosotros nos deja su mensaje de esperanza y de seguir con su legado.

Gracias compañero de viaje.

Belén Rodríguez