A la espera, con ilusión
Pues…¡ ya podemos! ¡Ya podemos abrir nuestra primera ventana del calendario de Adviento, a ver que nos toca!
Con la ilusión de niños, estos días previos, preparamos nuestro calendario de Adviento. Recorrí más de un supermercado para encontrar el calendario más buscado y moderno del mercado, el que más ilusión hacía (sobre todo a los de la generación Z). Tras dar con él, observamos con detenimiento todos los detalles que lo envolvían, pero en realidad, lo que más nos emocionaba era descubrir qué habría detrás de cada día y poder vivirlo juntos. Ahora, la alegría está en el ambiente y las ganas de conocer lo que habrá aumentan, pero toca esperar, con ilusión.
Ayer ya pudimos comenzar este camino, nuestro nuevo Año Litúrgico, con el primer domingo de Adviento. El Adviento es la ventana de entrada a todo lo que está por venir, un tiempo que nos invita a prepararnos y poder ir descubriendo en cada momento y en cada encuentro al Señor. Se nos anima a esperar, pero de una manera activa, donde tenemos que abrir bien los ojos y nuestro corazón para descubrir lo que hay detrás de cada detalle. Se nos invita a la observación de nuestra propia alma a través de la oración y a eliminar aquellos hábitos que puedan estar haciéndonos daño. No sabemos cuándo llegará el regalo, pero tenemos que estar preparados y disponibles.
Tener delante este período de tiempo, nos permite aprovechar y saborear los momentos más dulces, sintiéndonos agradecidos. Vivir desde la confianza, nos da la oportunidad de ver al Señor en cada día y nos llena de alegría y esperanza. Mientras nos encontramos en esta espera, dejemos que nuestro corazón se vaya trasformando y que vayamos compartiendo con nuestros hermanos un trocito de su amor y su verdad, mientras juntos, ansiamos su llegada.
Belén Rodríguez
