Opinión

Cruces en el barro

Toda una lección de vida la que estamos teniendo estos días. Para empezar, estamos siendo conscientes del valor de la vida, cuando piensas que tú casa ya está colocada, tu situación estable, la recompensa por tu trabajo ganado, llega una DANA (o una enfermedad, un accidente, cualquier situación inesperada) y descoloca todo. La vida, que está llena de incertidumbre y situaciones que están fuera de nuestro control, nos enseña que existe el dolor, el sinsentido, las injusticias, la cruz; pero, una cruz que llena de sufrimiento, angustia y tristeza, busca la esperanza y sobrevivir. En medio del caos, la persona busca la forma de mantenerse con vida y una mano amiga, vecina, voluntaria, humana puede aparecer y salvar. Una mano, que lejos de juzgar, se entrega al hermano en las situaciones más extremas.

En lugares donde reina la tristeza, los recuerdos y la vida de tantísimas personas, deja paso a la humanidad. El trabajo es constante, las ganas de encontrar un signo de vida es el gran objetivo, recuperar algo de años pasados es un éxito y donde la sociedad solo sobrevive unida. Detalles que nos recolocan y nos hacen ver qué es lo verdaderamente importante.

Caminos cerrados, caminos bloqueados, caminos embarrados, en recuperación están a la espera de la decisión humana. En las manos de cada uno está buscar la vida del desaparecido, la entrega material, coger la pala y quitar escombros, o por el contrario, ocupar y delinquir. El mal y el bien se entremezclan sacando lo peor y lo mejor del ser humano. Pero en estos momentos, los más límites, aparece la esencia de nuestro ser. En tiempos donde parecía que el individualismo y el egoísmo reinaban, hemos vivido la oleada de ayuda, de voluntarios, de personas unidas, donde se hace patente que el bien siempre gana.

La muerte y la vida coexisten en un mismo espacio; la cruz y resurrección unidas de nuevo, pero, donde la esperanza y el amor siempre están presentes. Quedan días de esfuerzo, cansancio y rabia, mucha rabia, pero que sigamos eligiendo el camino de acompañar al que sufre, con mucha escucha, oración y palabras de esperanza. Que lo que nos ha vuelto a enseñar la vida, no lo olvidemos y nos sirva, y que tras el barro, construyamos una sociedad de justicia y donde siga ganando la empatía y la solidaridad.

Comparto esta oración que circula por redes sociales tras encontrar al Crucificado en el barro, para que unidos, oremos por todos los valencianos que les ha tocado vivir estas inundaciones y por todas esas personas que están viviendo tormentas inesperadas.

Padre nuestro que estás en el suelo,

embarrado estás en tantos nombres,

construyan nuestras manos Tu Reino,

hágase Tu voluntad en el corazón de los gobernantes como ya florecen en el pueblo,

haznos hoy pan partido – y cuando pase la euforia- también, día a día.

Perdona nuestra rabia como también nosotros

queremos perdonar a los que nos desatienden.

No nos dejes hundirnos en el desánimo

y líbranos de la indiferencia.

Amen (así, sin tilde)

Belén Rodríguez