Opinión

Las Vacaciones de los Docentes

¿Qué profesor o profesora no ha escuchado un comentario sobre sus “dos meses de vacaciones” o decir “tienes más vacaciones que un maestro”?

Hoy, que están muy de moda los dobles grados, donde en una misma carrera se consiguen dos titulaciones de las de antes, podríamos decir que, toda aquella persona que se dedica a la tarea de la docencia en cualquiera de los niveles, obligatorios o no, incluso hasta los universitarios, tiene una titulación equivalente a varios grados porque, desde el momento en que entras en un aula, te conviertes en: titulado en educación, psicología, pedagogía, administración y dirección de empresas, con conocimientos en medicina de diferentes especialidades, derecho, mediación familiar, arquitectura, informática… y, por supuesto diferentes ramas de FP: bricolaje, fontanería, jardinería, manualidades varias, decoración de interiores, secretariado, técnico de dispositivos varios…

Evidentemente todo esto unido a que tienes que tratar con el alumnado, las familias, los allegados de las familias, la consejería de educación (en todos sus departamentos), las leyes de educación con sus respectivas normativas y aplicaciones cambiantes. Además de una formación continua que cada vez exige más apartados: idiomas, tecnología…

Por supuesto no podemos dejar a un lado que se trata de una atención individualizada y basada en las Inteligencias Múltiples que tiene el alumnado, y no puedes tratar a todo el grupo por igual, con unas ratios mínimas de entre 13 en el caso de los grupos de Infantil y 25 en Secundaria y Bachiller, eso sí, en sesiones de 55 minutos para los mayores. Así cuando te has adaptado a una clase, has abierto el dispositivo correspondiente, has pasado lista, has completado el aplicativo con la información a las familias de quien falta, de quien ha justificado la falta, de firmar las agendas recibidas, de enviar las nuevas, de recoger las autorizaciones para las actividades complementarias, de dar las citas a las familias que las piden o citar a las familias para informar y abres el libro diciendo: “en la última clase nos quedamos en…” entonces suena el timbre, la campana, o el sonido que te comunica que se ha acabado tu tiempo y tienes que irte con otro grupo.

Dos meses de vacaciones, eso es como el tango: “veinte años no es nada”, para la recolocación de neuronas que debemos hacer varias veces al día dentro de un centro educativo. Y si encima te eligen para ir al Viaje de Fin de Curso, podrás llegar a escuchar: “Qué suerte, de viaje con todos los gastos pagados”, aunque el remate es si formas parte del Equipo Directivo, entonces ni te cuento.

Macu Becerra DMSF