Opinión

La Pascua tiene olor a Azahar

Casualidades o “cosas del Señor” la Pascua coincide con la primavera, es decir, con la floración. El Señor a través de la naturaleza nos quiere hablar, mediante los colores, las flores, los árboles, los olores. La naturaleza entera se encarga de decirnos “¡Feliz Pascua, Cristo Resucitó!” y es que nos encontramos ante la quinta semana de Pascua.

Parece que queda lejos la Semana Santa y rápido hemos entrado en nuestras rutinas, a veces todavía sin haber dejado la cruz atrás, pero el Señor nos sigue mandando mensajes y esta vez a través de su creación, para vivir su Pascua. Tanto si vives en la ciudad, en pleno caos y bullicio, como si te encuentras en el lugar más apartado del monte, podrás admirar y conocer el mensaje de Jesús por medio de otros seres vivos.

Pasar del invierno a la primavera, es pasar de la nada al estallido de la belleza. Es pasar de la oscuridad, del recogimiento, la introspección, la limpieza interior y la sencillez, al florecimiento. Pero todo ello es cuestión de confianza, de tiempo, de tener esperanza, y de alimentarse del agua y la luz. Conectar con Dios, alimento de nuestro interior y vivir con fe, nos permitirá renovarnos y tener  un color especial. Este estallido de primavera, nos llena de luz y de color, nos aporta felicidad y nos lleva al compartir

Ayer, en el Evangelio, Jesús nos ponía el ejemplo de la vid, yo esta vez tirare para la tierra, para conocer la Resurrección a través de los naranjos (cada uno puede elegir el árbol, flor, planta que tenga más cerca para hacer este camino Pascual).

Los naranjos en mi ciudad durante el invierno simplemente “están”, parecen unos más en la calle, pero mantienen sus hojas perennes, mientras otros a su alrededor se quedan secos. En silencio, con los primeros rayos de sol y las lluvias, va apareciendo un olor característico. Las calles poco a poco se van llenando de un perfume único, que llega hasta último rincón de la ciudad. A veces, no ves de donde viene ese olor tan agradable, pero el árbol del naranjo está ahí, tras haber hecho su transformación, compartiendo sus primeros cambios. Unas pequeñas flores comienzan a salir de forma sutil, y cambia el sencillo árbol verde, en un bonito manto blanco, alimento para los insectos. Al paso de los días, consigue que el paisaje de las calles también se modifique, creando con los pétalos de sus flores un camino blanco por el que pasarán numerosos viandantes. Si miras hacia arriba, observarás que las naranjas han comenzado a salir. El fruto que tanto tiempo ha necesitado, tanta luz, agua, un clima cálido, ha aparecido. El alimento para los insectos se ha convertido ahora, en alimento para endulzar la vida de las personas a través de la mermelada de naranja. Este proceso, como el que tienen las plantas que puede haber en casa, las flores del campo, los árboles del parque, son toda una lección de Resurrección.

Si te estás secando, busca la luz y el alimento en Cristo; si notas que estas creciendo pero aún no sientes que hayas dado fruto, no desesperes, continua confiando en Dios, pronto llegará la primavera; y si estas floreciendo, comparte tu esencia con los demás, será también trasformación para muchos.

Belén Rodríguez Román