VIA CRUCIS LA LLAMA. Quinta Estación.
Simón de Cirene ayuda a llevar la Cruz de Jesús.
Imagen: Simón de Cirene. Quinta estación del Via Crucis. Fray Félix Hernández, OP. www.felixhernandez.com
Del Evangelio según San Mateo
«Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.»
«Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
tome su cruz y sígame.»
Siempre me ha atraído mucho la figura de Simón de Cirene. Sabemos poco de él. Volvía de trabajar en el campo; padre de Alejandro y de Rufo. Así que un padre de familia que vuelve a casa de un duro trabajo probablemente estaría pensando en descansar, ver a la familia y poco más.
Pero entonces, en su camino se encuentra con un gentío que está mirando una comitiva de condenados, se aproxima y:
Cuando le llevaban a crucificar, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo y le obligaron a ayudarle a llevar la cruz (Lc 23, 26)
Y así, de golpe y porrazo, como quien no quiere la cosa y muy probablemente a regañadientes, se convierte en la única persona de la historia que ayudó literalmente a Jesús a cargar con su cruz. Ese día, sin buscarlo ni quererlo, Simón de Cirene se ganó el cielo.
Estoy convencido de que de ese encuentro fortuito brotó en él la fe, porque el verdadero encuentro con Cristo transforma la vida. Acompañar al Nazareno cuando le faltaban las fuerzas, compartir el peso de su cruz y su sufrimiento, tuvo que hacer que viera la grandeza de socorrer al que lo necesita.
Ese día seguro que nació un nuevo Simón. Transformado por el encuentro con el Hijo de Dios, seguro que tener la mirada despierta a las necesidades de los que le rodean, ayudar a los demás, estar al lado del que sufre… pasaron a ser pilares fundamentales en su vida.
Cada vez que nosotros ayudamos a los que sufren, a los perseguidos, a los indefensos, cada vez que compartimos su sufrimiento, estamos ayudando al mismo Jesús a cargar con su cruz.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme” (Mt 25, 35-38)
Si somos capaces de ver al Cristo sufriente en las personas que cargan con su cruz nuestra vida se transformará y esa transformación nos hará constructores del Reino de Dios.
Simón de Cirene fue obligado a ayudar a Cristo con su cruz. A nosotros, por suerte o por desgracia nadie nos va a obligar, lo que hace que tengamos que estar más pendientes, más atentos a las necesidades de los demás.
En este tiempo de Cuaresma deberíamos reflexionar sobre si realmente tenemos la mirada abierta y despierta para buscar a los Cristos que cargan con su cruz, o si por otro lado, el cansancio y las prisas de nuestros trabajos y obligaciones nos nublan la vista.
Santi Vedrí
