La Sociedad de la Nieve con la mirada de Dios
El 15 de diciembre de 2023 se estrenaba en cines la película del famoso director J.A. Bayona, “La Sociedad de La Nieve”. El pasado 4 de enero de 2024 llegaba a la plataforma de Netflix.
La película es una adaptación del libro escrito por Pablo Vierci, compañero de los jóvenes que vivieron “la tragedia de los Andes” y donde recogió tras el accidente, el testimonio de los supervivientes haciendo un recorrido por el lugar donde ocurrió. La superproducción de Bayona cuenta con actores poco conocidos, jóvenes uruguayos y argentinos que han conseguido que podamos sentir, vivir y comprender a los protagonistas de esta increíble historia. Las impresionantes imágenes de los Andes y los paisajes también rodados en Sierra Nevada, Granada, provocan en el espectador todo tipo de sensaciones, por un lado admiración por las maravillas de la creación, la inmensidad de montaña, por otro la sensación de pequeñez, de ser seres minúsculos en medio de un mundo donde la naturaleza tiene gran importancia y por último, la sensación de frío y dolor, que lleva a sentirse vulnerable, a la necesidad del otro y de Dios. Los sonidos en la película también adquieren gran importancia, los impactos, las voces que nacen del interior, los silencios provocan en el espectador, e imagino que en los supervivientes, momentos que marcan y que dan mucha información. La escenografía y el sonido es inmejorable, pero la forma de relatar la historia consigue que a pesar de ser un suceso tan conocido, impacte de nuevo y se convierta en un maravilloso recordatorio del valor de la vida.
(Intentare no hacer muchos spoilers pero desvelaré algunos detalles de la película)
“La Sociedad de la Nieve” con la mirada de Dios podríamos decir que comienza en el valor de amistad de un grupo de chicos la mayoría universitarios e integrantes del equipo de rugby Old Christians Club. Chicos que intentaban dar lo mejor de ellos mismos en el deporte, en los estudios y en la familia. Cada uno muy diferente como se plasma desde el inicio de la película, pero todos juntos, celebrando en la misa del domingo, deciden con un mismo objetivo embarcar en el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya desde Montevideo (Uruguay) con destino Santiago (Chile). Con la máxima ilusión, acompañados algunos de ellos de sus parejas y algunos familiares emprenden su viaje. Todo se ve truncando cuando el avión se estrella contra la cordillera de los Andes. De los 45 pasajeros, 29 sobreviven al primer impacto pero, ¿cómo continuarán? Aparece el modo supervivencia.
En el diseño de la supervivencia está la unión y la fraternidad. El grupo de supervivientes se cuidan y se protegen ante lo desconocido. Salen fuerzas cuando tienen que curar al herido, abrazar y calentarse unos a otros, estar pendiente del más débil, buscar comida, ropa, cualquier objeto que sirva para que los máximos posible sobrevivan. Se respetan en la vivencia y opiniones de cada uno, pero se necesitan y nadie queda atrás. Se ponen al servicio, aceptan las limitaciones pero ponen a disposición de los demás todas sus habilidades. Relatan los supervivientes que cada uno tenía una función que cumplir, desde el que se encargaba de quitar la nieve, curar las heridas, mantener calor, o conseguir acceder a la radio del avión.
La entrega llegaba al límite, el objetivo era cuidar al hermano y conseguir sobrevivir. Uno de los jóvenes fallecidos le compartió a sus amigos “No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”,Numa Turcatti.
Pero en este modo supervivencia, también existen los momentos de dolor y desesperación, de incomprensión y enfado ante la cercana muerte o la de un ser querido. Las lágrimas de tristeza son compartidas y llevan a tener motivos para continuar. A hacerse preguntas como ¿dónde está Dios? y encontrar respuestas, “en cada hermano que ha curado mis heridas, en cada uno que se ha sacrificado por darnos la comida, en los que con su palabra han dado una palabra de aliento, quién ha estado a mi lado, ahí estaba Dios” compartía uno de los fallecidos. Momentos de dolor que eran muy breves, porque seguía habiendo esperanza. “Mientras hay vida hay esperanza”, “tal vez mañana” eran los lemas de los supervivientes.
La fe y la oración eran una actividad diaria. Chicos que provenían la mayoría de familias creyentes, se sentían en presencia de Dios y agradecían las vivencias compartidas como vemos en la imagen donde uno de los chicos va colocándose las medallas y crucifijos de sus compañeros fallecidos. Comenzaban a hacerse muchas preguntas y a plantearse qué era lo correcto en esas situaciones límites. Comprendieron que lo importante era seguir confiando, teniendo esperanza y valorar la vida.
Tras 72 días en medio de la helada naturaleza de los Andes, 16 chicos consiguieron sobrevivir a condiciones inhumanas. La fraternidad, la fe, la esperanza, la humildad, la colaboración, la persistencia y el tener como objetivo la vida hicieron que consiguieran que se encontraran con un sencillo hombre de la montaña, que los ayudó y dio el aviso para el rescate.
Una lección de vida donde a pesar de las condiciones, las vivencias y las pérdidas, reina la esperanza y la vida. Te aconsejo ver la película “La Sociedad de la Nieve” con la mirada de Dios y a demás, ver y escuchar los testimonios de los supervivientes. Muchos de ellos siguen dando entrevistas, se reúnen, siguen acudiendo a la nieve, recordando a sus amigos y con una sonrisa, están agradecidos con la vida.
Belén Rodríguez
