Alerta por frío
Llegó el frío en este mes de enero y parece que se queda otra semana más. Desde las noticias nos avisan que viene otra ola heladora y que nos vayamos preparando. Nuestro cuerpo nos pide recogimiento, protección, calor, cercanía…
¿Qué ocurriría si tuviéramos un termómetro para medir el clima humano? Alerta por frío.
Nos encontramos en un momento social inestable, con numerosas dificultades, injusticias sociales por diferentes rincones del planeta pero con sociedades que tienden al individualismo más que a la sensibilidad colectiva. En nuestra sociedad se observa cómo hay muchos niños y niñas que viven sobreprotegidos, con un exceso de calor no les permite conocer el frío real. Donde se valoran poco los regalos de la vida y se tiende a la insatisfacción y a la frustración. Adolescentes que se muestran fríos, pero sólo en apariencia, ya que han vivido en la época del maravilloso mundo de la imagen de las redes sociales pero en muchas ocasiones tienen miedo a mostrarse tal y como son, con habilidades y defectos. Muy centrados en ellos mismos y con poca conciencia “del otro”. Con una cifra de suicidio que da miedo y donde los trastornos del estado de ánimo van en aumento.
Muchos adultos que se han acostumbrado “ a lo que hay”, con poca motivación, poca ganas de crecer y florecer. Conformistas y con la tendencia a quejarse del tiempo en vez de buscar el calor. O por el contrario, florecer tan alto que no tienen en cuenta a las personas que se encuentran a su alrededor.
¿Y los mayores? Una realidad que queda congelada a ojos de la sociedad. Ancianos que aprendieron en su niñez a lo que era el frío entre hermanos y vecinos debido a la guerra, pero que muchos de ellos valoraron y transmitieron lo que era el calor humano a través de grandes familias, vecinos que eran amigos, amigos que eran familia, barrios, pueblos, ciudades que eran todo uno dándole importancia lo colectivo. Y a pesar de las dificultades, se tendía a que fuera saliendo el sol. Y hoy en día esa realidad se congeló, y esos mayores que tanto nos enseñan a veces viven en soledad y olvido.
Pero este clima frío en el que nos encontramos no nos puede dejar paralizados, al contrario, nos avisa que hay que buscar la calidez. Hay que poner todos los mecanismos a trabajar para que podamos hacer una sociedad con valores más humanos. Es mucha la gente que está trabajando para dar protección al que más lo necesita, desde la cercanía y el amor para dar calor. Muchas órdenes religiosas, la Iglesia, organizaciones y personas particulares que ponen su vida al servicio de los demás con el fin de que las personas se puedan sentir acompañadas y que el clima mejore. Que seamos nosotros también personas que demos calor y que no se nos congele el corazón para que suba la temperatura de la humanidad.
Belén Rodríguez Román
