Fragilidad
Qué fácil nos puede resultar ver en los demás sus fragilidades, descubrir las grietas que se van formando por diferentes experiencias. Descubrir nuestras fragilidades nos resulta un poco más complicado, eso puede significar aceptar que no somos tan maravillosos como creemos o que los demás puedan tratarnos con desprecio. Qué bueno nos resulta, a veces, situarnos en el lado oscuro de la calle, donde no nos ven, donde no perciben lo que tenemos mal, lo que se ha roto, lo que no funciona, de esta manera podemos pasar desapercibidos y que nadie se fije en lo malo, pero, por desgracia, esto significa que tampoco nadie verá lo bueno que tenemos ni lo que podemos aportar con nuestras riquezas.
Hace unos años, no tantos, si un vaso tenía una grieta se seguía utilizando mientras no cortara o mientras mantuviera el líquido, cuando ya no servía para beber se le buscaba otra utilidad, hoy nos hemos acostumbrado a deshacernos de aquello que tiene una pequeña fisura, a tirar a la basura lo que no está bien estéticamente, aunque cumpla su función perfectamente. Hablamos de inclusión pero seguimos buscando lugares concretos para incluir lo que no nos parece igual, hablamos de respeto y tolerancia pero en una visión unidireccional, la que se dirige a nosotros únicamente, hablamos de diferentes capacidades pero las que no nos aportan a nosotros las dejamos a un lado, hablamos de inteligencias múltiples y seguimos poniendo números en las calificaciones…
La fragilidad nos hace ser tolerantes, empáticos, acogedores, sinceros, abiertos, respetuosos, porque vemos en nuestras grietas las posibilidades de ser útiles más allá de lo que puede ser una imagen, una belleza fingida, una falsedad escondida. La fragilidad nos hace ir más allá de nuestros propios límites buscando posibilidades en lo que otros ven fracturas, dolor, sufrimiento, rotura. La fragilidad nos invita a reconvertirnos, a reinventarnos, a buscar nuevos caminos, nuevas soluciones, nuevas experiencias que nos hagan salir más fuertes de lo que ya nos veíamos cuando sólo veíamos la fragilidad.
Macu Becerra,
