Perfiles

Perfiles: Sor Pilar Aparicio, OP

Sor Pilar Aparicio es monja dominica contemplativa del Monasterio de Santa María la Real de Bormujos, Sevilla, nacida en Brihuega, Guadalajara. Al terminar sus estudios de EGB se puso a trabajar como empleada de hogar al cuidado de dos niñas pequeñas y a los 18 años entró a trabajar en un taller de confección. Muy vinculada a su parroquia en catequesis de comunión, confirmación y acompañando a varios grupos juveniles, allí comenzó a preguntarse por su vocación. Para entender lo que Dios le pedía frecuentó espacios de solidaridad de distintas congregaciones religiosas (Maristas, Carmelitas de Vedruna) varios veranos en campos de trabajo en el Polígono Norte en Sevilla. Allí descubrió que Dios la llamaba a la vida religiosa, pero pensando que sería en la vida activa, Dios le regaló la gran sorpresa de llevarla a la Vida Contemplativa. Para ir discerniendo esa vocación que no sabía hacia dónde le llevaría, vivió varios retiros en soledad en Buena fuente del Sistal donde Dios la iba trabajando interiormente en el silencio, la soledad y la oración, para después de algunos años de luchas y resistencias, llevarla hasta Bormujos donde realizo su entrada en el monasterio en el año 2005.

Aficionada a la pintura, y enamorada de las manualidades con papel o papiroflexia, su servicio en la comunidad es de procuradora intentando servir a sus hermanas siempre desde el amor de Dios.


¿Qué sentido tiene una vida de contemplación, en clausura, sin salir del monasterio, con todas las necesidades que hay en nuestro mundo?

Eso me lo han dicho muchas veces, y mucho más cuando decidí entrar en el monasterio. Me decían: con la de cosas que puedes hacer fuera, ayudar en otros lugares, entregarte a Dios en una misión, ¿y te va a encerrar???? Y sí. Hay muchas necesidades en el mundo, pero por eso mismo nuestra vida cobra ese sentido de entregarnos en la oración, en el silencio, por todas esas necesidades. No vivimos fuera del mundo o ajenas a él. Todo lo contrario, vivimos dentro del mundo. Formamos parte de este mundo y esa es nuestra clausura. Orar desde fuera pero muy dentro de nuestro mundo por cada necesidad, por cada situación, por tanto dolor. Orar para que Dios entre en el corazón del mundo… Hoy hay mucha necesidad de Dios. Y nuestra oración nunca cae en saco roto. Dios mismo le da todo el sentido.

¿Cómo es el día a día y año a año de una monja contemplativa dominica?

Nuestro día a día gira en torno a la oración, que es lo principal de nuestra vida. Si vivimos sin oración, nuestra vida contemplativa no tendría sentido, pues las y los contemplativos nos dedicamos a contemplar en la oración el rostro de un Dios vivo…

El guión de cada día lo marca la Liturgia de las Horas, la oración de la Iglesia de los distintos momentos de cada jornada. Comenzamos el día con la oración de Laudes, seguido de la oración personal hasta la Eucaristía. Después vamos a nuestros trabajos. Cada una el que tenga asignado, y en medio del trabajo, el rezo del Rosario que nos acompaña para seguir dándonos fuerzas en el día. Terminado el trabajo y en una oración cortita de Sexta, ya vamos a por otro alimento, necesario también, para el cuerpo: la comida. Después un rato de compartir todas las hermanas juntas, en la recreación, y de un poco de descanso, continuamos en la tarde con el Rezo de Nona y otra parte del rosario. Después tenemos tiempo de estudio, reflexión, lectura, meditación o escritura, hasta la hora de Vísperas… después a cenar y otro bonito momento de compartir las hermanas. Para terminar el día con la oración de Completas, despidiéndonos mirando a Nuestro Padre Santo Domingo y a Nuestra Madre la Virgen Del Rosario. Día  a día y año a año, se trata de vivir contemplando… y de dar lo contemplado.

Un lugar en el mundo:

Roma. Tuve la oportunidad de ir antes de entrar en el monasterio, y me enamoró. La Ciudad Eterna, donde se descubren muchos rincones maravillosos. Las catacumbas fue uno de esos rincones que me impresionaron muchísimo. Pero toda ella es una ciudad que enamora….

¿Ve películas o series?

No mucho. ¡No tenemos mucho tiempo! Pero si alguna vez vemos alguna película, ¡se nos convierte en una serie! (jejeje). No nos es posible verla completa ya que aprovechamos el rato del convivir de la noche entre las hermanas, que es de poco más de media hora hasta las Completas…

¿Su comida favorita?

Patatas fritas y pollo asado… y si se puede alguna vez, chuletitas de cordero…

El último libro que ha leído

Elogio de la Sed de José Tolentino Mendonça. Unas magníficas reflexiones sobre la sed del crecimiento humano y espiritual, que ofreció al Papa Francisco en unos ejercicios espirituales. Nuestro mundo tiene mucha sed de Dios.

¿Escucha música?

Si puedo sí. Me encanta la música,

¿Tiene tiempo libre una monja contemplativa?

No mucho, pero el que tenemos siempre se aprovecha y se dedica a hacer aquello que también nos ayude en el encuentro con Dios. Cada una con aquello que más le guste.

¿Alguna profesión o vocación frustrada en su vida?

Escritora. Me encanta escribir, pero no llego a lo que realmente desearía…

También el mundo de la música. Estuve un tiempo aprendiendo a tocar la guitarra, pero necesita mucha dedicación. Y el piano. Me encantan las piezas para piano, pero me temo que me quedo en escucharlas…

¿Qué dice una monja contemplativa sobre la situación de la mujer en la Iglesia? ¿Y en nuestra sociedad?

Pienso que la mujer tiene mucho que hacer y decir en la Iglesia. La mujer siempre ha tenido un papel muy importante en la iglesia, a la que quizá no se le ha dado el valor que merece. Al fin y al cabo, ¿Quiénes fueron las que acompañaron a Jesús en su vida? ¿Quiénes estuvieron en su momento más doloroso, al pie de la Cruz? ¿Quién fue la primera que vio a Jesús después de su muerte y quién llevó el anuncio de su resurrección a los apóstoles, que estaban escondidos y llenos de miedo?

 Las mujeres y religiosas se van haciendo cada vez más hueco dentro de la estructura de la Iglesia. Hay grandes mujeres con una preparación y sabiduría muy grande en nuestra Iglesia. Creo que aun así, hay que darle más paso a la mujer. En todo. Tiene la mujer mucho que aportar y poder trabajar en comunión con el hombre. A los ojos de Dios todos podemos dar mucho….

¿Cómo entran las cuestiones de actualidad (la política, la economía, los conflictos como el de Ucrania, las cuestiones sociales como la inmigración) en su vida diaria?

Todas esas cuestiones entran en nuestra vida diaria como en la de cualquier persona. Y las vivimos muchas de ellas con gran preocupación y dolor al ver cómo está nuestro mundo.

Cuando escuchamos la radio, o alguna vez que vemos en la televisión noticias como esta absurda guerra de Ucrania -aunque todas las guerras son absurdas-, que está causando tantos desastres y dolor en tantas familias… o ver tanta pobreza, tantas personas que tienen que marchar de sus países buscando una vida mejor… y ver cómo mueren en el camino… Es muy doloroso. Y no nos quedamos impasibles ante ello. Nosotras llevamos todos los dramas del mundo a la oración, pidiendo por ellos, porque acaben, porque sientan la presencia de Dios en medio de su dolor, porque haya hombres y mujeres a los que Dios mueva el corazón para que acaben con todos esos sufrimientos…

¿Sale alguna vez del monasterio?

Si. Compras, médicos… y una vez al año a visitar a mi madre y familia.

¿Le gustaría viajar? ¿A dónde?

 A Tierra Santa. Es uno de los lugares donde me encantaría estar. Pisar la tierra de Jesús, sentir su presencia allí… sobre todo en el Huerto de los Olivos. Sentir en mi corazón su oración… Siempre que alguien me dice que va allí, le pido una oración en el Huerto…

¿Un momento del día?

El atardecer. Me encanta. Ahí siento el silencio de una forma más especial. El tiempo donde Dios me habla.

¿Algún proyecto en marcha?

En este momento no hay ningún proyecto a la vista. Sí hay sueños que podremos llegar a hacerlos realidad… siempre como Dios quiera y cuando él lo crea conveniente.

Gracias