¿Cómo de importante es el amor?
La Cuaresma, que nos invitó a la introspección y a mirar hacia dentro, ha quedado atrás, y hoy, en este Viernes de Dolores, permanece una certeza profundamente humana: el amor es lo que da sentido a la vida. Precisamente en un día como hoy, donde el dolor, el sufrimiento y la entrega cobran tanto sentido, se hace más evidente que solo el amor es capaz de sostener, de dar sentido incluso a lo que parece incomprensible.
No siempre es fácil comprenderlo, especialmente cuando no se ha experimentado desde la infancia o cuando los vínculos han estado marcados por el dolor. Entonces aparecen la soledad, la desconfianza y el sufrimiento de quien busca algo que no sabe nombrar, pero necesita profundamente.
La pasión de Jesús nos recuerda que, incluso en el mayor dolor, en la traición y en el aparente abandono, el amor permanece. Siempre hay alguien al lado, siempre hay una presencia que sostiene. No estamos hechos para estar solos: necesitamos una red de apoyo, alguien que acompañe, que permanezca.
Por eso, la pregunta no es solo cuánto importa el amor, sino qué hacemos con él. Casos como el de Noelia nos interpelan y nos obligan a mirar a la raíz: muchas heridas nacen en la infancia, en la falta de cuidado, de protección y de amor.
Como sociedad, estamos llamados a cuidar, a acompañar y a ser parte del camino de otros, especialmente de los más vulnerables. Esto empieza en lo cotidiano: escuchar sin juzgar, estar presentes de verdad, dedicar tiempo a quienes lo necesitan, cuidar a los niños y jóvenes, fortalecer la familia y la amistad, y no mirar hacia otro lado ante el sufrimiento.
Porque, al final, amar no es solo un sentimiento: es dar sentido, es sostener la vida, es ofrecer esperanza. Y quizá ahí reside su verdadera importancia: en que amar es, simplemente, lo más importante.
Belén Rodríguez
